El año 2008, Bea Johnson y su familia tomaron una decisión drástica: eliminar el basurero de la casa. Esto fue radical, ya que en esos años aún no se hablaba del estilo de vida llamado “Basura Cero” o Zero Waste. Desde que surgió la idea, la familia logró reducir la cantidad de basura que producía en el año a solo un pequeño jarro de vidrio.

A través de su blog y su libro Zero Waste Home, Bea comenzó un movimiento global y hoy viaja por todo el mundo dando charlas y talleres sobre su estilo de vida. Durante este mes, Bea visitó Chile por primera vez, gracias a la iniciativa de Fundación Basura, donde expuso sobre su estilo de vida, entregando consejos concretos para reducir nuestra basura. Bea hace hincapié en que una decisión personal, aunque pueda parecer muy pequeña, puede significar grandes cambios a nivel local y global: “cada vez que uno compra, uno está votando”, declara.

Frascos con varios ingredientes naturales dentro. Fuente: www.gaia.com

Los inicios

Todo comenzó cuando Bea y su familia decidieron cambiarse de casa, de los suburbios a un departamento, y tuvieron que meter muchas de sus pertenencias en una bodega. Durante aquel período, se dieron cuenta que no necesitaban la mayoría de las cosas que habían guardado.

Al mismo tiempo, fue un momento de introspección para ellos, donde leyeron y vieron documentales sobre temáticas ambientales, y esto fue lo que los llevó a tomar la decisión de mudarse.

Luego de un tiempo, regresaron a un nuevo hogar en los suburbios, y lo primero que hicieron fue eliminar todo lo que no necesitaban. Es por esto que el estilo de vida Zero Waste es similar al movimiento del minimalismo, ya que promueve comprar y conservar sólo lo que necesitamos, sin acumular un exceso de cosas, ya que se plantea que vivir con menos permite una vida con más sentido y tiempo para las cosas importantes.

No fue tarea fácil comenzar tal estilo de vida, ya que hace diez años no existía mucha información al respecto, y Bea tuvo que comenzar experimentando.  No existían libros ni blogs, entonces tuvo que probar varias cosas, y por lo tanto, también cometió varios errores, tal como comenta ella riéndose, cuando decidió probar un sistema de lavado de pelo con vinagre y bicarbonato (cosa que no le funcionó muy bien). Sin embargo, aprendió que al aplicar las reglas de  las “5 erres”, en un orden lineal, es posible vivir sin generar basura.

Un frasco con algunos de los pequeños desechos de la casa de Bea. ©Zero Waste Home

  1. RECHAZA lo que no necesitas.

En esta sociedad consumista, cuando compramos algo estamos aportando a la demanda para que se fabrique más. Y luego al traer estos productos a nuestros hogares, estos invaden nuestro espacio. Por este motivo, Bea decidió no aceptar más el plástico de un solo uso, tampoco los regalos corporativos (papelerías promocionales), las bandejas de comida del avión, o las tarjetas de presentación.

  1. REDUCE a lo que realmente necesitas.

Lo primero que hizo Bea en este ámbito fue eliminar lo que no estaba usando en su cocina: “¿Para qué necesitas dos palas de madera, o dos de cada cosa, cuando en realidad utilizamos uno a la vez?”.

En segundo lugar, eliminaron toda la ropa que no estaban utilizando. Bea menciona cómo utilizamos solo un 20% de nuestra ropa, y el 80% que sobra lo guardamos “por si acaso”. Eso por esta razón que Bea seleccionó solo las teñidas multifuncionales, de tal forma que con solo pocas piezas, puede crear hasta cincuenta distintos looks. Declara que hoy todo su clóset cabe en un bolso de mano.

  1. REUTILIZAR, al comprar de segunda mano y usar el trueque.

“Cuando mantenemos las cosas que no utilizamos en nuestros hogares, estamos previniendo que otras personas las usen”, comenta Bea en su charla. Al mismo tiempo, también menciona que es importante contribuir al mercado de segunda mano, para que existan más alternativas de compra y también más personas que compran solo de segunda mano.

  1. RECICLAR solo lo que no se REUSA, REDUCE, Y REUTILIZA.

El reciclaje no es la primera en la lista, ya que no todos los productos son reciclables, y al mismo tiempo, no todos pueden ser reciclados infinitamente. Tal es el caso del plástico, que se recicla en promedio solo dos veces. Aunque es una buena  práctica, no debiéramos quedarnos solo en esto, ya que igual estamos consumiendo productos que requirieron de energía para su fabricación.

  1. La última acción es “ROT” O COMPOSTAR

Esto significa que toda la materia orgánica de la casa puede descomponerse en el compost de la casa. Bea menciona que compostan casi todo lo orgánico de la casa, incluyendo su cepillo de dientes, y también su pelo.

Cocina minimalista de Bea. ©Michael Clemens

Beneficios

Este estilo de vida ha simplificado la vida de Bea, y le ha traído una serie de beneficios. Esta pionera argumenta que vivir Basura Cero no solo es positivo para el planeta, si no también para nosotros mismos, ya que trae beneficios a la salud y también a nuestras billeteras.

Gracias al estilo de vida Basura Cero, podemos eliminar todas las toxinas de la casa. Esto porque el plástico se traspasa a nuestra cadena alimenticia, al almacenar todos nuestros alimentos en este material, donde estos se contaminan; “Cuando como queso que ha estado envuelto en plástico, puedo sentirle el sabor al plástico”, comenta Bea, ya que la mayoría de las personas no nos damos cuenta del sabor porque estamos muy acostumbrados.

Al mismo tiempo,  los productos de limpieza del hogar también son extremadamente tóxicos: “Para limpiar el piso necesitamos un producto, para el espejo otro, el baño otro, y luego te das cuenta que tienes una despensa llena de productos distintos y todos son tóxicos. Para limpiar toda mi casa, solo utilizo agua y vinagre de vino o de manzana”.

Por otro lado, este estilo de vida trae beneficios económicos, ya que es posible ahorrar un 40%, lo cual significó para Bea destinar esos recursos en experiencias más que en cosas. Esto lo llama “simplicidad voluntaria”, que es cuando uno tiene más tiempo, puede invertir en experiencias.

Desafíos

Al contrario de lo que muchos pueden pensar, vivir Basura Cero pasa a ser un estilo de vida cuando simplifica nuestras vidas, no las complica. En el caso de Bea, ella es una madre que trabaja tiempo completo y también viaja mucho, por lo tanto no es de las personas que pueden pasar muchísimo tiempo resolviendo labores domésticos. Sin embargo, advierte que hoy existen muchos blogs y libros de este estilo de vida, y muchos hablan de producir todo en casa: “Y eso asocia al movimiento zero waste a hacer todo en casa, y yo lucho contra eso porque asusta a la gente por la escasez de tiempo. Para mi fue encontrar un balance, y la idea es que todos encontremos un sistema que funcione para cada uno” concluye.

Bea Johnson con su libro. Fuente: www.mariagranel.com

Repercusiones

El camino nunca fue fácil, y Bea comenta cómo ha sido criticada en múltiples ocasiones porque existen personas que no creen que lo que uno hace en su propio hogar tiene un impacto más profundo en la sociedad.

Sin embargo, la entusiasta de Basura Cero responde a tal crítica afirmando: “A pesar de haber comenzado en casa, hoy esto se ha convertido en un movimiento global; miles de personas alrededor del mundo aplican este estilo de vida; cientos de personas han abierto tiendas sin empaque; se han formado nuevas organizaciones, y tantas otras cosas más. Todas las personas que he conocido en este movimiento tienen algo en común, y es que lamentan no haber comenzado antes”.

Bea concluye su charla citando a Gandhi: “La Felicidad es cuando lo que piensas, dices y haces están en armonía”. Entonces la próxima vez que alguien te quiere vender algo, el 99% de las veces te darás cuenta que no lo necesitas.