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Hacia una regularización de las colillas de cigarro

 

Las colillas de cigarrillo son el residuo más encontrado en las limpiezas de playas y espacios públicos de todo el mundo. Éstas no solo dañan a quienes fuman, sino también al medioambiente, al ser usualmente descartadas en el suelo como si tuvieran facultades especiales que les permiten estar ahí. Es por esto que necesitamos urgentemente ir hacia una regularización efectiva de los plásticos de un solo uso, especialmente de las colillas de cigarrillo, ya que este tipo de residuo produce daños irreversibles: contamina el agua, contiene químicos peligrosos tanto para niños como para la fauna marina; y se tardan más de 20 años en descomponer.

Un cigarrillo posee entre 7 y 20 mg de alquitrán y produce 80 cm³ de monóxido de carbono. Son fabricados a base de acetato de celulosa, material que puede romperse en pedazos de plásticos más pequeños una vez que entran en contacto con el agua. Cuando esto ocurre, se liberan cerca de 7.000 químicos contenidos en un solo cigarro. Muchos de los cuales son tóxicos y al menos 50 de ellos son conocidos carcinógenos (1). Estos contaminantes liberados en tan solo 96 horas logran matar al 50% de los peces a su alrededor y producen serias complicaciones a invertebrados acuáticos según investigaciones realizadas por Elli Slaughter y Ronald Patra (2,3). 

©Pixabay

Regulación 

En la capital de Kenia, en la ciudad de Nakuru, y también en Sudáfrica, la prohibición de fumar en espacios públicos y centros deportivos ha sido efectiva y socialmente aceptada. Asimismo, ciudades y países asiáticos han luchado para prohibir fumar en espacios públicos. En Tokio, se han empezado a dar incentivos a los trabajadores que no fuman con días de vacaciones extras como una de las medidas para reducir el tabaquismo antes de los Juegos Olímpicos del año 2020. Y en Beijing desde el año 2015, se inició la primera prohibición de fumar. En este último caso, la aceptación social ha sido más lenta y reticente, ya que numerosas empresas y ciudadanos han sido sancionados severamente por infringir la ley. Por otra parte, las playas en Tailandia y los espacios públicos fomentan un entorno menos contaminado producto de la prohibición de fumar, con serias sanciones en dinero o cárcel en el caso de Filipinas. 

Estados Unidos también se ha unido a la causa. Hoy en día, las playas, los parques y las calles de Santa Bárbara, California, se encuentran libres de cigarros. En Europa el panorama también ha cambiado positivamente; el Ministerio de Salud de Francia apuntó que un millón de personas dejó de fumar en ese país entre los años 2016 y 2017. Además, algunas ciudades de Holanda y España han tomado medidas para posicionarse como ciudades libres de tabaco. Desde el año 2006, España prohibió fumar dentro de hospitales, centros educativos y algunos espacios públicos y de entretenimiento. Cabe destacar también las medidas de menor impacto como en Cataluña, donde se han planteado medidas como prohibir fumar en los automóviles, hasta iniciativas más masivas y complejas, como en el pueblo gallego de Baiona, donde han convertido sus playas en 100% libres de tabaco. 

Ghana, Etiopía, Nigeria, Eritrea, Panamá y Ecuador cuentan con las menores tasas de tabaquismo al año según la Organización Mundial de la Salud (OMS), con un 4-7% de tabaquismo en la población. Los tres primeros países, se unieron al Convenio Marco de la OMS para el control del tabaco y han empleado estrictas medidas para mantener las cifras favorables en el tiempo. 

Alrededor del mundo los países se ven urgidos a avanzar en la reducción o prohibición del consumo de cigarro. Lo que se ve reflejado a través de políticas impulsadas por Gobiernos,  también por la presión social de la ciudadanía que exige espacios públicos libres de cigarros y además por la OMS. Según reportes de la OPS (Organización Panamericana de la Salud) y la OMS, el consumo de tabaco ha disminuido desde el año 2000, tanto a nivel mundial como en la región de las Américas, debido a una mayor regulación, fiscalización, monitoreo e impuestos asociados al tabaco. 

©Unsplash

 

¿Latinoamérica libre de cigarros?

Según la OMS en su reporte anual del año 2016, Panamá y Ecuador presentan la menor tasa de tabaquismo en América Latina, con un 6,2 y un 7,2% respectivamente. Diametralmente opuesta es la situación que atraviesa Chile, situándose como el segundo país con la mayor tasa de consumo de cigarros al año, con un 38%, y solo seguido de Bolivia, quien tiene la mayor tasa de consumo anual, registrando un 38,9%.

A nivel país, la batalla por dejar de fumar en todos los espacios cerrados de uso y acceso público o comercial se ganó el 1 de Marzo del año 2013, día en que comenzó a regir la ley del tabaco (Ley N°20.660), que aumenta las restricciones al consumo, venta y publicidad del cigarro. Sin embargo, hoy las calles, las playas y los parques continúan recibiendo la contaminación de las colillas, pese a la creciente demanda de la ciudadanía para que estos espacios también sean protegidos del tabaco.

En este punto, la prohibición de fumar en sitios donde la ley actual no cubre, es difícil de ganar sin la voluntad política necesaria, ya que en Chile existen proyectos de ley que están estancados hace años. Tal es el caso del proyecto de ley del año 2010, el cual propone la  prohibición de la publicidad del tabaco, y que actualmente se encuentra como “Archivado” en el estado de tramitación legal. Misma suerte que corren dos proyectos de ley del año 2016, cuyos cuerpos legales pretenden “regular actividades relacionadas con el tabaco, para establecer exigencias en relación con las colillas y los filtros de los cigarros” y la regulación de “actividades relacionadas con el tabaco, para prohibir fumar en playas y piscinas de acceso público, y aplicar las sanciones correspondientes”. Por su parte, el más reciente proyecto de ley, ingresado el 23 de enero del año 2019,  y cuyo propósito busca “regular actividades relacionadas con el tabaco, y el Código Penal, para proteger playas de mar, de río o lago, de la contaminación con colillas de cigarrillo”, se encuentra en estado de “Tramitación”. 

Otras formas de prevenir la entrada de colillas de cigarro a estos espacios públicos y abiertos son la educación y la difusión de sus daños, tanto para la fauna como para la salud de los ecosistemas. Campañas informativas, prevención antes de la temporada de mayor flujo de turistas, fomento a una responsable disposición de las colillas, y presión social ante Municipalidades y el Gobierno,  permitirían que los ciudadanos puedan elegir cómo ayudar a lograr espacios abiertos y públicos sin este tipo de contaminación.

Referencias: 

  1. The health consequences of smoking – 50 years of progress: a report of the surgeon general. Technical report. US Department of Health and Human Services: Atlanta, GA. 2014. 
  2.  Slaughter, E., Gersberg, RM., Watanabe, K., Rudolph, J., Stransky, C & TE, Novotny.  2011. Toxicity of cigarette butts, and their chemical components, to marine and freshwater fish. Tobacco Control. 20 (Supp l1): i25 – i29  
  3. Micevska,T., Warne, MSJ., Pablo, F & R, Patra. 2006. Variation in, and causes of, toxicity of cigarette butts to a cladoceran and microtox. Archives of Environmental Contamination and Toxicology.50 (2) :205–212.
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