Las colillas de cigarro son el residuo con mayor presencia en las playas y océanos y tienen un impacto medible y tóxico en el medio ambiente que va en aumento. Una de cada tres colillas termina cayendo en nuestras calles, parques, cauces fluviales y playas, dejando en ellos una huella imborrable.

El ciclo de vida del cigarro es largo y sus impactos son muchas veces ignorados. La plantación y crecimiento de la hoja de tabaco ha involucrado, desde sus inicios en la década de 1970, la pérdida de alrededor de 1.500 millones de hectáreas de bosques, principalmente tropicales, contribuyendo en más de un 20% al incremento anual de gases de efecto invernadero.

Sólo durante el año 2012 y en al menos 124 países, 4,3 millones de hectáreas fueron destinadas a éste cultivo. La producción de un total de 7,5 millones de toneladas métricas de hoja de tabaco generó una fuerte pérdida de biodiversidad asociada con la fragmentación del hábitat.

Además, las grandes cantidades de químicos y reguladores de crecimiento para controlar los brotes de plagas y enfermedades dejan a su paso un suelo altamente vulnerable, que se ve perjudicado por el cultivo sin rotación que se suele usar en estas plantaciones.

Pero lo anterior es sólo el comienzo. Luego del cultivo y la cosecha viene el proceso de fabricación del producto. En él, se utilizan tóxicos como el amoníaco, el alcohol metílico, el ácido clorhídrico, furfural, aldehídos y arsénico y altas cantidades de agua, madera y recursos como carbón y gas para producir energía. Finalmente, cada cigarrillo posee entre 7 y 20 mg de alquitrán y produce 80 cm³ de monóxido de carbono.

Cuando el producto está terminado, el número de elementos contaminantes sigue en aumento. Ya que no solo se ve involucrado el proceso de producción de los cigarros, si no también el de los paquetes individuales, cajas grandes y embalaje, además de la huella de carbono que significa el transporte de cada uno de estos elementos por separado y la exportación y reubicación del producto terminado. Existen un sin fin de elementos de desecho asociados con el uso de tabaco, entre los que destacan los 2 millones de toneladas de papel, tinta, celofán, papel de aluminio y pegamento que se utilizan en el embalaje. Finalmente, cuando llega a las manos del consumidor, a toda la lista anterior se suma el más común y visible: las colillas de cigarro.

Colillas

Los filtros o colillas de cigarros fabricados a base de acetato de celulosa, en la mayoría de los casos, no se biodegradan. Sin embargo, bajo circunstancias específicas (con luz solar y humedad), los filtros de cigarros pueden romperse en pedazos de plásticos más pequeños, dejando escapar micro fibras sintéticas y cerca de 7000 químicos contenidos en un sólo cigarro. Muchos de estos productos químicos son tóxicos para el medio ambiente, y al menos 50, son conocidos carcinógenos. Con cada colilla que cae al suelo anualmente, se logra una suma total que varía entre los 340 y 680 millones de Kg.

Urban runoff y filtración en suelos

En general, no existen políticas públicas, campañas o una noción sociocultural que apunte al comportamiento que los fumadores deben tener respecto a los desechos del cigarrillo. El – aparentemente – simple hecho de lanzar las colillas al suelo es algo socialmente aceptado. Sin embargo, se ha demostrado que los tóxicos mencionados anteriormente se filtran, a través de procesos de escorrentía o urban runoff, hacia el medioambiente y son altamente nocivos para los suelos y los organismos terrestres y acuáticos. Existen además evidencias sobre la contaminación de los suelos y cuerpos de agua y las consecuencias que esto tiene en invertebrados y peces. Tal es el caso de los estudios liderados por Elli Slaughter y Ronald Patra quienes comprueban la toxicidad de las colillas de cigarros que, al estar empapadas en agua dulce o salada, en tan sólo 96 horas logran matar al 50% de los peces a su alrededor y producen serias complicaciones a invertebrados acuáticos.

Lo más encontrado en Chile

Desde el año 1980, las colillas de cigarros han liderado la lista de artículos recogidos en limpiezas costeras y urbanas. En Chile, una de las más antiguas e institucionalizadas es la impulsada por la ONG internacional Ocean Conservancy, que se realiza en más de 120 países y que en nuestro país es coordinada desde el año 2005 por la Armada de Chile (DIRECTEMAR) en conjunto con municipios, organismos públicos, privados y el Ministerio del Medio Ambiente.

Además, las campañas nacionales y estudios realizados en campo se han formalizado año a año. Entre ellos destaca el trabajo de Científicos de la Basura, quienes han liderado campañas nacionales cada 4 años, educando a la sociedad y a la vez levantando valiosa información acerca de la cantidad de distintos residuos que existen en nuestras costas. La basura en las playas está aumentando a un ritmo del 20% cada 4 años y las colillas de cigarro lideran la lista.

Lejos de asumir la responsabilidad por sus desechos, los consumidores de tabaco se desentienden del problema de contaminación que generan, y son finalmente el Gobierno, las comunidades locales y organizaciones privadas con sus voluntarios quienes se han hecho cargo de una situación insostenible y que año a año va en aumento.

Cabe preguntarse si los usuarios y productores del cigarro tienen conciencia real del problema medioambiental que están generando.

¿Cómo hemos avanzado como país?

La ley antitabaco trajo consigo una serie de medidas que restringieron el consumo de cigarrillos en nuestro país. Fue promulgada en mayo del año 2006 y contemplaba limitantes tanto para los consumidores, como para los comerciantes y fabricantes de cigarros. Se prohibió fumar en varios lugares. Sumado a esto, dos grandes subidas de precio fueron impulsadas a nivel nacional: una en el año 2006 y otra en el año 2014. Aún así, la ley no ha logrado reducir notoriamente los porcentajes de tabaquismo es nuestro país.

Hace 5 años, durante el año 2013, se ingresó un proyecto de ley que buscaba prohibir el consumo de tabaco en playas y plazas. Iniciativa que no ha salido a la luz legalmente y no existe una urgencia por levantarla. Actualmente, lo último que ha ocurrido en esta materia, fue la iniciativa del alcalde de la comuna de Las Condes de prohibir el consumo en las plazas de la comuna, que a partir del pasado 1 de noviembre comenzó su marcha blanca. Esto ha convertido a Las Condes en el primer municipio que cobra multas a quiene fumen en plazas y parques, además, también considera una infracción el tirar las colillas y otros desechos asociados al piso. 

¿Se pueden reciclar las colillas?

IMEKO es uno de los emprendimientos nacionales que buscan solucionar esta problemática. Ellos recolectan, transforman y revalorizan las colillas de cigarro, reutilizando el 70% de los compuestos. De esta manera logran fabricar objetos que tienen una larga vida útil. Algo sumamente positivo y necesario, considerando que Chile se posiciona como el mayor consumidor de tabaco a nivel Latinoamericano. Para el proceso de recolección, se instalan receptores de colillas en distintos lugares de la ciudad de manera que la población participe activamente dejando ahí sus desechos. Esta metodología que incorpora a la ciudadanía, logra destapar e incorporar en el día a día un tema que no suele ser cuestionado.

A paso firme

Generar campañas educativas y en terreno para dar a conocer el problema ecológico que generan las colillas en el medioambiente es fundamental para impulsar una normativa legal que se haga cargo de la presencia de colillas de cigarro en los ambientes costeros, y más aún, de un tratamiento responsable de los desechos que genera este producto. El impacto medible que tiene el tabaco, en términos de contaminación, significa que éste ya no puede ser categorizado solamente como una amenaza para la salud del ser humano, sino también para la naturaleza, algo de lo que ya se ha hecho cargo la OMS, que considera al “tabaco y otras sustancias nocivas para la salud de las personas y para el medio ambiente”. Este problema requiere un compromiso activo gubernamental, de los medios de comunicación, investigaciones científicas y de la sociedad en su conjunto. En última instancia, cada esfuerzo realizado permite reconocer al tabaco como un serio problema para todo el planeta. Y es imperativo que actuemos rápido.

Crédito fotografía: Blue Ocean Network


Referencias:

1) State of the world’s forests. Technical report. Rome: Food and Agriculture Organization. 2012 (http://www.fao.org/docrep/016/i3010e/i3010e.pdf, accessed 30 March 2017).

2) Golden leaf barren harvest, the costs of tobacco farming. Technical report. Washington DC: Campaign for Tobacco Free Kids. 2001

3) The health consequences of smoking – 50 years of progress: a report of the surgeon general. Technical report. US Department of Health and Human Services: Atlanta, GA. 2014.

4) Slaughter, E., Gersberg, RM., Watanabe, K., Rudolph, J., Stransky, C & TE, Novotny.  2011. Toxicity of cigarette butts, and their chemical components, to marine and freshwater fish. Tobacco Control. 20 (Supp l1): i25 – i29  

5) Micevska,T., Warne, MSJ., Pablo, F & R, Patra. 2006. Variation in, and causes of, toxicity of cigarette butts to a cladoceran and microtox. Archives of Environmental Contamination and Toxicology.50 (2) :205–212.

6) Chhabra, A., Geist, H., Houthon, RA., Harberl, H., Braimoh, AK., Vlek, PLG., et al. 2006.  Land-use and landcover change: local processes and global impacts. Berlin, Heidelberg: Springer; 71– 116.