“Darle una voz a la naturaleza es una forma natural, que despierta mi voz como autor.”

Valley of the Possible es un refugio ubicado en el valle Cañón del Blanco (región de la Araucanía) que ofrece un espacio a artistas, científicos, y pensadores creativos a re-conectar con la naturaleza y con los habitantes del territorio, mientras investigan y desarrollan obras artísticas. A través de convocatorias abiertas para residencias y programas curatoriales, el proyecto busca fomentar el intercambio inter-hemisférico y promover la formulación de nuevas perspectivas entre el ser humano y el resto de mundo natural. El primer programa, en su versión piloto, se realizó entre el 26 de abril y el 26 de mayo de este año y contó con la participación de seis artistas de diferentes países, formaciones, disciplinas y experiencias.

Entre ellos, el literario Nathaniel Popkin, (E.E.U.U.), autor de varios libros, ensayos y artículos donde escribe sobre diversos temas, desde la justicia social, la historia y la condición humana al luto ecológico. Conversamos con éste activista de corazón y pluma posterior a su residencia en la Araucanía Andina sobre la necesidad de re-encuadrar nuestra narrativa ambiental, para volver a construir un lenguaje que nos invite a pensar y a actuar. A volver a insertarnos como parte de la naturaleza.

Nathaniel Popkin durante la residencia Valley of the Possible.

¿Cómo fue la transición de escribir sobre espacios urbanos hacia la crisis ecológica?

Existen numerosas maneras de responder a esta pregunta. La interpretación del espacio urbano para mí ha estado siempre ligado a buscar un significado en la intersección del espacio físico y lo metafísico – las ideas, teologías, cultura y deseos. Lo mismo pasa con la naturaleza, que implica una intersección entre la geología, los seres vivos y el tiempo. Por otro lado, también puede implicar un estado mental de pensar la naturaleza y los seres humanos como separados. Las capas de significado e historia se desarrollan de la misma manera, y me encanta poder interpretarlos.

Como autor descriptivo, la realidad es que he estado escribiendo prosa sobre el mundo natural desde siempre –, ya que las ciudades son producto de los humanos, y los humanos somos naturaleza. En realidad, mi interés primario siempre ha estado en los lugares donde la flora y fauna penetran lo construido por el humano.

En segundo nivel, desde el 2016 mi trabajo se ha transformado en algo abiertamente político. Co-edité un volumen llamado Who Will Speak for America? (¿Quién Hablará por América?) y comencé a sentir una enorme responsabilidad como escritor por levantar mi voz, re-encuadrar, y reformatear nuestras ideas y conceptos sobre el mundo. Ayudé a armar un proyecto llamado Writers Resist (Escritores Resistan). La crisis ecológica global requiere de artistas y autores que respondan a esta,  requiere estar presentes. He sido activista ambiental desde siempre, hace ya 30 años atrás. Entonces siempre ha estado allí. Darle una voz a la naturaleza es una forma natural, que despierta mi voz como autor. La literatura es mi lenguaje para enfrentar el mundo, interconectando diversos temas.

© Nathaniel Popkin. Valley of the Possible

¿Por qué es el lenguaje tan importante para reflexionar sobre esta crisis y re- encuadrar el discurso?

Para muchas personas esta crisis es un desastre en movimiento. Los humanos nos adaptamos rápidamente, entonces es casi como que lo invisibilizamos como un mecanismo de sobrevivencia, aún cuando este está empeorando. Para algunos, la crisis es solo una manifestación de la injusticia económica y política, y en ese sentido, no es el problema más inmediato. Entonces tenemos aquí un evento mundial profundo que está simultáneamente vinculado a eventos que algunos seres humanos (los ricos, los extractivistas) están perpetuando a nivel diario. Sí, somos todos cómplices, de distintas maneras y a distintos niveles. Somos todos seres morales, pero tenemos distintas moralidades y responsabilidades.

Es un tema complicado, y en esta complicación y amplitud del problema nos hemos paralizado. Necesitamos un lenguaje que nos permita pensar esta situación.

Recientemente inventé una ecuación, la cual presenté a niños de sexto básico para invitarlos a pensar la crisis y consecuentemente, he estado elaborando esta en mis escritos. La fórmula es: 

Conciencia = Conocimiento x Análisis

Entonces creo que el lenguaje finalmente puede ayudar a inspirar cambios de conciencia.

¿Cómo rechazas las miradas Antropocentristas en tu trabajo?

A los escritores nos atrae el conflicto y la contradicción, esto es, la complejidad (aunque los editores y periodistas noticieros normalmente requieren de una enorme simplificación).

El Antropoceno sobre-simplifica el vivir en un mundo de misterio y abundancia, complejidad e interconectividad. Asume que estamos a cargo solo por ser humanos,  un error que hemos cometido desde siempre-  que nos ha llevado a imaginarnos a nosotros mismos,  como algo separado de la naturaleza.

Por otro lado, es conveniente mirarlo desde esta manera , ya que se hace evidente el impacto humano. Pero lo que vemos no siempre es la realidad.

¿Cómo los escritores pueden abordar la urgencia de la crisis climática sin llevar a los lectores a la desesperanza?

Estoy intentando desarrollar algunas maneras: primero, situar la crisis como una manifestación de la injusticia, y como es el caso con toda injusticia, intentar despertar el deseo de revertirla.

Segundo, con amor, que es más grande que la desesperanza. Y tercero, al escribir sobre la conexión hacia todos los otros seres vivos , animando esos mundos, devolviéndolos a nuestro lexicón. La naturaleza está muy viva dentro y fuera nuestro, y quiero interpretarlo en mi trabajo. 

¿A qué te refieres con la frase “Age of Loss” ( “Época de pérdida” )?

Supongo que es un intento de simplificar. Pero bajo el crecimiento implacable del paradigma capitalista, donde siempre se desea más, nos hemos acostumbrado a celebrar la abundancia, especialmente dentro de las clases medias y altas. Gracias a la fetichización de los gadgets, la tecnología, la conexión, expresión imaginario y cultura tendemos a pensar que esta es una época de la abundancia. ¡Anda a donde quieras!, ¡Ve cualquier cosa!, ¡Vive la autenticidad! Esto si  es abundancia, pero tras un costo enorme de pérdida de especies de flora y fauna, diversidad ecológica, ecosistemas, conocimientos ancestrales, idiomas, estaciones, micro y macro organismos, paisajes, sitios de importancia, etc.

¿Cómo lidias con el luto ecológico? ¿Dónde encuentras esperanza en una época de pérdida?

Me enfrento al luto al tratar de estar presente con éste y no ignorarlo, lidear con éste al buscar mayor perspectiva. Por ejemplo, al venir a la Araucanía y aprender sobre la historia Mapuche, el conocer las personas quienes han sido víctimas de ver su mundo destruirse, y verlo de primera mano, me ayudó a darme cuenta que mi luto no es nada, y que en realidad yo no estoy viviendo un luto. Cuando escuché a un Mapuche, me dió un entendimiento más completo sobre cuándo debemos tener un luto y por qué. Nos habló de la Araucaria y cómo este árbol está enfermo, o sobre cómo los eucaliptus han reemplazado el bosque nativo. “Los árboles están enfermos”.

En general lo enfrento al estar con la naturaleza, explorar más, mirarla más de cerca (muchas veces con una cámara macro) para recordarme sobre las diversas escalas de la vida, micro a macro. El observar y poder sentir tanto la fuerza como la pérdida.

Existe un creciente aumento de literatura sobre nuestra conexión con la naturaleza. ¿Cuáles son tus referencias en esta temática y por qué?

Donna Haraway, Lynn Margulis, Timothy Morton (y tantos más). Estos autores nos han entregado un nuevo lenguaje y un nuevo lente. Pero siempre han estado allí: E.O Wilson en otra forma, Henri Fabre desde hace un siglo o más. Autores que son capaces de  ver la complejidad y automáticamente ven la interconectividad.

También he sido influenciado particularmente por las interpretaciones literarias entre la relación ser-humano naturaleza. Últimamente he estado leyendo al novelista Francés del siglo XX Jean Giono, quien escribió en 1929 su primera novela, Hill (Colline): (traducción)

Entonces alrededor de él, en esta tierra, ¿todas sus acciones deben llevar al sufrimiento?

¿Es él el culpable del sufrimiento de las plantas y animales?

¿Puede él evitar cortar un árbol sin cometer un asesinato?

Es verdad, cuando corta un árbol, sí mata.

Y cuando corta, asesina.

Entonces así es como es, ¿está matando todo el rato? ¿Está viviendo como un gigante, como un barril desbocado, que nivela todo en su camino?

¿Está entonces todo vivo?

© Valley of the Possible.

¿Cuál es la diferencia entre Autopoiesis y el concepto de “estar con” (“being with”) elaborado por Donna Haraway (y otros pensadores)?

La Autopoiesis me parece una invención perfectamente occidental – autocreada.

Una mentira similar a todas las presunciones. “Being with” o “estar con” significa que somos co-dependientes de millones de maneras diferentes y simultáneas. Timothy Morton dice que somos accidentes químicos, lo que nos mantiene vivos son todos los demás seres vivos. Muchas personas creen que lo que los mantiene vivos son el aguante, o la perseverancia, o hasta el dinero, ideas muy conectadas a los sistemas Judeo-cristianos.

¿Qué te gustaría lograr al participar de esta residencia? ¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?

Mi visita a la residencia de Valley of the Possible viene con una disposición abierta y deseo de aprender, observar, y ojalá, colaborar. Todo esto se cumplió, y veremos lo que saldrá de allí. Todo lo que absorbí durante los primeros quince días comenzó a tomar forma en una historia de ficción donde estoy intentando alinear mis sentimientos de amor con el de pérdida, el luto ecológico. 

Es un concepto difícil de explicar, la literatura no debiera ser tan dura, la ficción es alérgica a la polémica, entonces estoy trabajando en seducir al lector hacia esto, con cuatro distintas historias de amor y pérdida,  incluyendo en el camino los conceptos de zona de sacrificio, deforestación, y pérdida de conexión con la naturaleza. ¡Veamos cómo me va! Pero la experiencia me dió el espacio para avanzar bastante con este proyecto.

¿Cuáles fueron tus reflexiones sobre este paisaje en particular?

Nunca me he sentido tan pequeño, en silencio, y diminutivo, pero vivo y despierto a la vez. Mientras caminaba por un bosque de Araucarias abracé un árbol y sentí su apoyo hacia mí, me dio vida, me afirmó, y desaparecí. Solo de esta manera aprendí el dolor de la pérdida.

Pérdida que nos hace menos humanos, y quizás, menos poéticamente humanos, me entregó un vistazo a lo eterno… y me encantó el simple hecho de estar con los árboles. Supongo que eso es el propósito de todo esto.

Los participantes de la residencia en la araucanía andina. © Valley of the Possible

 

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