Anillos de Crecimiento: Árboles y Paleontología

Por: Ana Paola Moreno Rodríguez

Así como antes de tocar un árbol le pido permiso, antes de hablar de ellos, les hago una reverencia – al menos lo intento- con este pequeño texto:

Revolución Tipuánica

Un día los tipuana se tomarán la cuidad. Hastiados del ruido, la polución, los perros que les mean las patas y las mutilaciones que sufren cada invierno, dejarán de inclinarse hacia la calle y entrarán por las ventanas, dejarán de temerse unos a otros y se entrelazarán por sus ramas floreciendo de amarillo; entonces las mujeres y los hombres al levantar sus rostros verán solo raíces, al entrar a sus cocinas a calentar agua, encontrarán raíces floradas dentro de sus pavas y al dirigirse a sus camas, serán las raíces superiores de los tipuana su colchón y su manta. A ellos se unirán los sindicatos de jacarandás, ombúes, paloborrachos e incluso los solitarios ginkgos, y continuarán así, en su pacífica protesta hasta que algún porteño decida leer todas sus hojas.

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Paleodendrocronología y paleodendroclimatología, qué palabras más largas, pero maravillosas al ser pronunciadas. Ya verán que no es tan complicado.

Paleo: antiguo
Dendron: árbol
Cronos: tiempo
Logos: estudio
Clima: conjunto de condiciones atmosféricas que caracterizan una región (temperatura, precipitaciones, humedad, viento, presión atmosférica, nubosidad e insolación)*.

Es bien sabido que los troncos de los árboles en corte transversal poseen anillos que indican sus años de vida, estos se forman debido a su mecanismo de crecimiento. Todas las plantas tienen un crecimiento primario: su altura aumenta gracias a la producción de células en el extremo superior, así, si clavamos un cartel en un árbol, cuando este crezca, el cartel permanecerá a la misma altura siempre, porque el crecimiento se da sólo en las puntas del tronco y las ramas.

Paleodendrocronología y paleodendroclimatología, que palabras más largas, pero maravillosas al ser pronunciadas. Ya verán que no es tan complicado.

Algunas plantas, tienen además un crecimiento secundario, que produce el aumento del grosor del tallo, formando así un leño. Este crecimiento es radial, debido a la producción de células que conducen los productos necesarios para la realización de la fotosíntesis (proceso por el cual las plantas se nutren), este tipo de crecimiento hace que si clavamos un cartel, al cabo de unos años, el árbol se lo irá “tragando”. Seguramente alguna vez han visto árboles que parecen haber absorbido alambres, rejas o tutores que fueron puestos para contener o mantener erguida a la planta.

Fotografía y planta “comecables” Crédito: Daniel Pérez Quintana.

El crecimiento secundario o radial varía a través de las estaciones. En la primavera los árboles tienen su mayor crecimiento (leño temprano), con la producción de células que mueren dejando cavidades, a manera de tubos, por las que circula el agua; este crecimiento se va reduciendo paulatinamente, produciendo en el verano células con espacios más chicos (leño tardío). Durante el otoño los árboles pierden las hojas –lugar donde sucede la fotosíntesis- y duermen tranquilos hasta la próxima primavera. Esta sucesión de células, con sus diferencias de tamaño y cantidad, generan un leño temprano amplio y claro, y un leño tardío menos espaciado y más oscuro; este cambio es gradual, pero es más drástico entre el final de un leño tardío y el comienzo del nuevo leño temprano, es decir, entre el fin de un verano y el comienzo de la próxima primavera, este límite neto es lo que puede observarse a simple vista como anillos concéntricos.

Anillos de crecimiento, aspecto general. Crédito: Rojas-Badilla et al. 2017.

Anillos de crecimiento bajo el microscopio. Observen cómo disminuye el tamaño de las células en la secuencia. Crédito: Rojas-Badilla et al. 2017.

Así, cuando un tronco es cortado, podemos saber cuántos años tenía. Pero ¿qué más pueden decirnos estos anillos?

Dendroclimatología

El estudio de los anillos de crecimiento permite reconstruir el clima de un lugar determinado con el fin de analizar, por ejemplo, sus cambios a través del tiempo y establecer modelos predictivos.

Los anillos varían en su forma y tamaño por las condiciones ambientales en las que se originan. Si las condiciones son favorables, el leño temprano se desarrollará óptimamente, mientras que, por ejemplo, en épocas de sequía el leño temprano será más breve. La sucesión de varios anillos nos hablará de las variaciones, o estabilidad, del clima a través de los años. Si los anillos resultan muy similares entre sí, estaríamos frente a un clima que conserva sus condiciones periódicamente, mientras que si los anillos son muy dispares, el clima en los diferentes años fue muy cambiante1.

De este modo, podemos analizar el clima de un lugar determinado. Será necesaria una gran cantidad de cortes de árboles para confrontar y corroborar la información (existe un banco de datos). Si bien los árboles pueden tener edades diferentes, los patrones de los años compartidos serán similares. Cuando se solape esta información podrá representarse cronológicamente la información obtenida de esta manera. Este solapamiento se realiza con base en mediciones de cantidad y diámetro de las células, grosor de las paredes celulares y la transición entre los anillos2, datos que son analizados estadísticamente con el fin de estudiar sus patrones y traducirlos en las condiciones ambientales en las que se formaron.

Estos estudios son útiles para analizar el cambio climático. Gracias a la longevidad de los árboles podemos llegar a obtener información climática de épocas de las que no tenemos registros de la temperatura y corroborar o calibrar la información respecto a las mediciones sobre las cuales sí hay registro.

El estudio de los anillos de crecimiento permite reconstruir el clima de un lugar determinado y analizar sus cambios a través del tiempo.

Estudios en anillos de  crecimiento y otros análisis basados en diversas fuentes de información (corales, sedimentos marinos, depósitos minerales en cuevas [espeleotemas], entre otros) son coincidentes y han llevado a que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) concluyan que ha habido un aumento de temperatura atípico a partir del siglo XX, en comparación con siglos fríos como el XVII y comienzos del XIX, y cálidos como el XI y comienzos de XV3.

Uno de los objetivos de la paleontología es poder conocer los ambientes del pasado, no sólo los seres vivos en sí mismos, sino sus formas de vida e interacciones con el medio en el que habitaban, para tener una imagen lo más completa posible de “los mundos antiguos”. Para ello, la paleodendrocronología puede ayudarnos: estudiando los anillos de crecimiento de los troncos fósiles es posible corroborar o confrontar información obtenida por otras fuentes, haciendo más precisa la reconstrucción que se hace de determinado ambiente.

Así se observan los anillos de crecimiento en un tronco fósil. Conífera del Cretácico Tardío. Grupo Neuquén, Argentina. Crédito: Ezequiel Vera.

Como ejemplo, para la cuenca Araripe (Brasil), durante el Cretácico se había considerado, entre otras cosas debido al tipo de rocas presentes, un clima seco y cálido sin mayores variaciones estacionales; sin embargo, el estudio de los troncos fósiles permitió darle más precisión a la reconstrucción ambiental interpretándolo como un lugar de clima inestable con alternancia entre periodos secos y húmedos típicos de zonas tropicales4.

Si bien, hay condiciones, como incendios, patógenos, congelamiento5 u otras situaciones estresantes, que pueden afectar el crecimiento de los árboles y alterar el desarrollo de los anillos, los troncos (tanto actuales como fósiles) poseen un registro invaluable, una huella digital compartida con sus vecinos, que la dendrocronología ha utilizado acertadamente al tiempo que ha perfeccionado sus métodos de estudio.

Como las gitanas leen las líneas de la mano,
larga vida
corto amor
bajo el microscopio los anillos de los árboles,
larga vida
largo amor.

Ardientes tipuanas de verano, 2014. Crédito: Ana Moreno.

Notas y Referencias

*Definición de Espasa, enciclopedia digital.

1Bradley, S. Raymond. Paleoclimatology: Reconstructing Climates of the Quaternary, Third Edition. 2015.

2Wheeler, E. et al. AWA List of Microcopie Features for Hardwood Identification.  IAWA journal. International Association of Wood Anatomists. January 1989.

3Sheppard, P. R. Dendroclimatology: extracting climate from trees. WIREs Clim Change. Volumen 1, (Mayo/Junio 2010) 343-352.

4Pires & Guerra-Sommer. Growth ring analysis of fossil coniferous woods from early cretaceous of Araripe Basin (Brazil). Anais da Academia Brasileira de Ciências 83(2): 409-423. 2011

5Rojas-Badilla et al. Anomalías anatómicas en anillos de crecimiento anuales de Austrocedrus chilensis (D. Don) Pic.-Serm. et Bizzarri en el norte de su rango de distribución. Gayana Bot. vol.74 no.2. 2017.

Sobre la autora

Ana Paola Moreno Rodríguez: Colombiana viviendo en Argentina, pedagoga infantil de la Universidad Distrital. Ex-estudiante de Paleontología en la Universidad de Buenos Aires. Técnica en paleontología en el Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados (LACEV).  Le gustan las papas fritas, los tetrápodos basales y escribir de vez en cuando. Tiene un blog de paleontología para todo público donde pueden encontrar publicaciones similares a ésta. https://fishapodpaleontologia.home.blog/

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