Valley of the Possible es un refugio ubicado en el valle Cañón del Blanco (región de la Araucanía) que ofrece un espacio a artistas, científicos, y pensadores creativos a re-conectar con la naturaleza y con los habitantes del territorio, mientras investigan y desarrollan obras artísticas. A través de convocatorias abiertas para residencias y programas curatoriales, el proyecto busca fomentar el intercambio inter-hemisférico y promover la formulación de nuevas perspectivas entre el ser humano y el resto de mundo natural. El primer programa, en su versión piloto, se realizó entre el 26 de abril y el 26 de mayo y contó con la participación de seis artistas de diferentes países, formaciones, disciplinas y experiencias.

Dentro de los participantes de esta versión piloto, se encontró el holandés Mark IJzerman, artista sonoro, compositor musical, intérprete y educador.  Su trabajo consiste en hacer instalaciones y proyectos audiovisuales que exploran la percepción humana y la interconexión de los sentidos, trabajando principalmente con el sonido. Conversamos con él posterior a su residencia en Valley of the Possible. 

¿Cómo describirías tu trabajo?

Mi trabajo consiste en la creación de instalaciones y proyectos audiovisuales, ambos influenciados por mi experiencia con el sonido. En todas mis obras, la interacción entre el sonido y los otros sentidos es fundamental. Eso puede ser desde la influencia del sonido en lo visual, la relación entre el sonido y las sensaciones táctiles, la relación entre el sonido y el sabor, etc. En mis proyectos audiovisuales trabajo mucho de manera in situ con el sonido e imágenes. Recientemente he estado trabajando en nuevos proyectos que exploran cómo nos relacionamos a nuestra ecología y atmósfera, y cómo contrastan las visiones tecnocráticas con las más biofílicas.

¿De qué manera percibes la interconexión de los sentidos?

Cuando declaro que una de las cosas que mi trabajo explora es la interconexión de los sentidos, me refiero a que creo instalaciones experienciales o performance donde pienso en gran detalle sobre cómo las diversas experiencias sensoriales caben en una narrativa principal. Cuando creo una obra, un cierto sonido puede pasar a informar a un elemento visual en mi trabajo audiovisual, o en una instalación, un sonido puede estar basado en una experiencia táctil.

geysers

Los artistas Mark IJzerman y Sebastién Robert grabando sonido en los geysers.
© Unmapped Films, Valley of the Possible

¿Por qué el sonido es tan importante para poder interpretar nuestro ambiente?

El sonido nos rodea, y el simple hecho de que no podemos “apagar nuestros oídos” nos entrega muchas pistas sobre nuestro ambiente. Al mismo tiempo, este afecta nuestro bienestar sicológico mucho más de lo que pensaríamos.

Una de las cosas que he pensado durante los últimos años es cómo cambia la experiencia del espacio público al usar audífonos, y cómo los demás se relacionan contigo. Cuando uso mis audífonos en la calle me pregunto “por qué me estoy cerrando a mis alrededores?”. Esto puede ser debido a mi estado sicológico, por ejemplo. Entonces ¿será un efecto del sonido y ruido de la ciudad que me rodea? Si fuese el caso, me gustaría poder encontrar una manera para hacer que el sonido de la vida cotidiana (del espacio público) suene mejor.

Al ignorar nuestro entorno al ponernos los audífonos, no solo nos excluimos de participar en el espacio público, también evitamos algunos problemas. Para mí, la distopía sonora consistiría en un mundo donde todos están abstraídos del mundo exterior, oídos cubiertos con audífonos. Si todos podemos decidir lo que escuchamos a nivel individual, no existe entonces un incentivo para crear, colectivamente, un mundo con mejor sonido.

Time shift

Time Shift (2017) © Mark IJzerman

¿Quién ha inspirado tu trabajo en ecología acústica? ¿Estás familiarizado con el trabajo de Bernie Krause?

Definitivamente conozco el trabajo de Bernie Krause. Él ha sido una enorme influencia para mí, especialmente cuando trabajé en Time Shift, un audio- fotolibro que documenta la ecología acústica en el sur de Korea. 

La mayoría de los proyectos de mapeo territorial son primero visuales y luego sonoros, y creo que es una excelente idea hacer que el sonido sea un componente importante en cómo “mapeamos” las zonas. Si miras el trabajo de Murray Schafer sobre el mapeo del sonido en una zona durante un año, te da una idea de una escala de tiempo más larga, y esto puede ayudar muchísimo hoy en día donde estamos obligados a pensar en la emergencia climática.

© Murray Schafer, Diagrama del paisaje sonoro de la costa oeste de British Columbia, del trabajo The Soundscape (1977).

¿Qué es lo que te llamó la atención de participar en Valley of the Possible? ¿Qué te gustaría lograr?

He estado trabajando en un proyecto audiovisual que utiliza imágenes satelitales. Estas nos permiten visualizar períodos largos de tiempo, por tanto nos ayudan a contar la historia de un lugar. Fue esto lo que me llamó la atención de este formato.

Los astronautas hablan muy seguido del “efecto overview”, esta sensación que tienen al mirar el planeta en su totalidad, como un gran organismo vivo. Creo que al mirar cómo cambia el planeta en el tiempo utilizando imágenes satelitales puede tener un efecto similar: los actos de destrucción y construcción se me hacen muy visibles en el tiempo.

Al momento de recibir la invitación, ya había estado experimentando con este tipo de imágenes durante meses, mirando distintos ejemplos de ecocidio. Luego comencé a leer sobre la región de la Araucanía, donde me llamó la atención el reemplazo del bosque nativo por el monocultivo de pino y eucaliptus, y los actos de recuperación de tierras por parte del pueblo Mapuche. Quería mostrar esto desde arriba utilizando imágenes satelitales, y también desde abajo al recopilar material visual a través de la fotografía y también a través de simbolismo Mapuches. De allí nace el nombre conceptual As Above, So Below, pero el trabajo mismo llevará otro título.

Con el proyecto As Above, So Below Mark utiliza imágenes satelitales para contar una historia sobre las plantaciones y áreas deforestadas en la Araucanía a través de un performance. © Agencia Espacial Europea, Mark IJzerman.

¿Cómo tu experiencia en la Araucanía ha afectado tu tesis inicial sobre plantaciones de monocultivo y su impacto en las comunidades indígenas?

Cuando llegué a la Araucanía a penas noté las plantaciones de eucaliptus y pino. No fue hasta estar allí más tiempo, viviendo y trabajando en el Cañón del Blanco (cerca de Caraucatín) que comencé a notar plantaciones gigantes y zonas deforestadas. Esta comunidad que me rodeaba era un mundo en sí mismo. Existían parches y pequeñas plantaciones que eran parte de esta comunidad, y así fue como  finamente pude verlo en contexto. Y ver estas plantaciones, en combinación con las conversaciones que tuve con los residentes locales, me llevó a pensar en este dualismo que existe entre las plantaciones y de poder tener el lujo de preservar la biodiversidad local.

Los mismos Mapuche piensan que todo es sagrado, ya que entienden que somos parte de la naturaleza.  Sin embargo, muchos de ellos forman parte de la sociedad capitalista, administrando sus propias plantaciones, aún cuando esto contradice su cosmología. Y fue así como el punto focal de mi trabajo giró en torno la fricción que se produce entre la ecología y la economía. Al contrastar la belleza de las milenarias araucarias con las plantaciones de eucaliptus, espero poder mostrar este dualismo.

Cuando comencé, pensé que podría armar mi proyecto utilizando principalmente imágenes satelitales. No fue hasta estar en el lugar donde me di cuenta que es necesario estar en un lugar especifico, necesitamos vivirlo y respirarlo para tener un sentimiento de lugar y poder decir algo al respecto. Solo mirar imágenes satelitales no es suficiente.

plantacion eucaliptos

© Unmapped Films, Mark IJzerman.

¿Cómo percibiste el paisaje sonoro de la región? ¿Lo has comparado a otras locaciones?

Lo que noté fue que no había mucho sonido, pero quizás tenía que ver con la estación del año. Realmente disfruté de la calma que había: estar en el Cañón y escuchar el sonido del agua, aunque estuviera lejos era casi inaudible.

Me encantó el poder grabar los geysers locales, ya que suenan como una enorme fuerza de la naturaleza. Estás parado frente a una pendiente que suena como un líquido, donde puedes escuchar el agua caliente y el vapor correr bajo tus pies. Es caliente, tiene un olor fuerte, y si pisas en el lugar equivocado puedes quemarte, y hasta ahogar. Te hace sentir pequeño e indefenso. Esto hizo que mi experiencia sonora de la Araucanía sea una de calma, con algunos puntos, literalmente “calientes”.

Suena totalmente distinto a lo que he grabado anteriormente. En muchos lugares donde he grabado, siempre se escuchaba la ciudad de fondo. Y si no estaba la ciudad, estaban los grillos. Aquí, sonaba principalmente el agua corriendo desde distintas montañas y volcanes, su sonido de ave ocasional y también sonidos de ganadería. Me encantaron los carpinteros de cabeza roja: su forma de picotear los árboles, utilizando el árbol como resonador, le dio un toque especial al pasaje sonoro.

¿Crees que las futuras generaciones van a poder escuchar la Tierra tal como es hoy? ¿Crees que podemos cambiar esta dirección?

Creo que la Tierra siempre va a sonar de manera diferente, entonces es una buena idea archivar los sonidos. En un rango de tiempo más largo, el sonido de la Tierra definitivamente puede desvanecer, aunque quizás no a corto plazo. En mi opinión, como seres humanos hemos demostrado dos cosas: podemos ser estúpidos pero también podemos innovar y podemos adaptarnos rápidamente. Creo que la humanidad vivirá un buen tiempo en la Tierra, aunque quizás no de esta manera: ya no estaremos a cargo. Archivar nuestras experiencias nos podrá revelar de qué manera hemos afectado nuestro entorno.

Mark grabando sonidos

Mark IJzerman grabando sonidos de geysers durante la residencia con Valley of the Possible. © Mark IJzerman.

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