Durante la década del ‘60, cuando la contracultura juvenil cuestionó la alienación social, económica y cultural del momento, surgió con fuerza una propuesta de organización socioeconómica basada en el cuidado de la naturaleza y la comprensión política de las interacciones entre los seres vivos. La ecología social, como fue denominada esta corriente, propone la diversidad como factor fundamental para la evolución, así como también la abolición de las jerarquías y estructuras sociales tradicionales. Además, entiende que la estabilidad del planeta se sostiene en los ecosistemas y su biodiversidad.

Murray Bookchin es el padre de la ecología social, corriente política y filosófica también conocida como ecoanarquismo. Bookchin formó parte de varios movimientos sociales, pero nunca se identificó plenamente con ninguno. Si bien coincidían en el estar en contra del autoritarismo y la desigualdad de oportunidades, en todos identificó propuestas basadas en un orden jerárquico y antropocéntrico de la naturaleza. Ante ello, la ecología social tiene por objetivo llevar los valores anarquistas de colaboración entre humanos un paso más allá, al punto de proponer la colaboración entre especies, la defensa de los ecosistemas y la deconstrucción de la dicotomía humano/naturaleza.

©Editorial Novena Ola

Murray, un multifacético activista, fue la primera persona en hablar públicamente del desarrollo sostenible y también fue pionero en involucrar a la ecología en la política. Todo empezó cuando escribió el libro La ecología de la libertad: La emergencia y la disolución de la jerarquía en 1982. En este escrito, analiza la dominación que ejerce el humano entre sus propios pares y hacia la naturaleza. Además, reflexiona en torno al concepto de “libertad”, considerando que contradice a las prácticas y manifestaciones propias de la vida tradicional.

Podemos leer en su libro; “cuando la industria moderna puede proporcionar abundancia para todos, nada es más cruel para los pobres que una vida de pobreza. Cuando existen todos los recursos para promover la igualdad social, nada es más criminal para las minorías étnicas, las mujeres y los homosexuales que el sometimiento. El sistema de organización capitalista presenta jerarquías políticas de múltiples formas: la desigualdad entre los géneros; la desigualdad de poder adquisitivo; desigualdad entre los países: “desarrollados” vs. “en vías de desarrollo” o “del tercer mundo”; el rol del jefe en el ámbito laboral; el ser humano sobre el medioambiente, entre varias formas más de sometimiento. La desigualdad que determina este tipo de organización se traspola a cada ámbito propio de la vida cotidiana del ser humano. El egoísmo es parte de este sistema y únicamente funciona cuando hay alguien en la base sosteniendo el estilo de vida del que está arriba. 

©Erick Drooker

En la sociedad actual, organizada según el sistema capitalista, existen medidas de protección al medioambiente, pero tienden a ser poco efectivas, a corto o mediano plazo y no solucionan un problema de raíz para mejorarlo de verdad. Son parches que buscan una solución rápida a un problema profundo y bien arraigado a las prácticas cotidianas. El autor critica la mentalidad de saber cómo explotar el mundo natural con la mínima disrupción para el hábitat.”  A este tipo de pensamiento utilitarista, Bookchin lo llamó “ambientalismo”, donde la sensibilidad por el cuidado del ambiente es meramente una preocupación por exacerbar la utilidad que tenga el hábitat para el ser humano. En este caso, se lo ve como un medio pasivo, un mero instrumento de la especie humana.

En cambio, la ecología social que Bookchin propone, busca dar soluciones a largo plazo a través del cambio de paradigma. Sugiere destinar los esfuerzos a la mejora continua del espacio donde vive y se desarrolla el humano, mantener las condiciones del hábitat y a minimizar los impactos inevitables de la vida humana. Todas nuestras acciones tienen un impacto, lo importante es ser conscientes de ello y, si se genera un impacto, que sea positivo. Nuestra influencia sobre el ambiente en el cual nos movemos es tanto directa como indirecta.

Principios básicos de la Ecología Social

  • Entiende que existe una interacción necesaria entre la sociedad y su ambiente.
  • Afirma que el orden natural se desentiende de las autoridades y del mando centralizado. Es la descentralización y el manejo en red lo que organiza a la sociedad de forma efectiva.
  • Define como crisis ambiental a las relaciones de dominación entre las especies.
  • Busca organizar a los seres humanos a través del mismo sistema que existe en los ecosistemas: el de la autorregulación.
  • Propone una organización biorregional con instituciones libres. Es decir, una administración política que comprenda los límites geográficos del territorio y orientada a la soberanía en la toma de decisiones de cada localidad.
  • Sugiere una economía ecológica. Es decir, una utilización de los recursos para satisfacción de las necesidades humanas desde un enfoque interdisciplinario y que estudie el sistema natural y los subsistemas sociales teniendo en cuenta los límites físicos y biológicos de los ecosistemas.
  • Uno de los puntos clave de la ecología social es el principio de unidad en la diversidad como principio natural que asegura la estabilidad. En efecto, cuanto mayor es la biodiversidad más estable es un ecosistema. Cuantas menos especies se interrelacionan entre sí, crece la inestabilidad y el ecosistema es más vulnerable. De igual forma sucedería con los seres humanos y sus sociedades.

Murray Bookchin aseguró hace más de 50 años que las economías que no tienen en cuenta al medioambiente genera rentabilidad para unos pocos, dejando a la mayoría lejos de los beneficios del sistema. Hoy, sus ideas cobran aún más sentido y brindan una solución de raíz a los problemas ambientales que causa nuestro estilo de vida.

Murray Bookchin, fotografía recuperada de www.ecologiapolitica.info

*Foto de portada: “Armonía”, ilustración de Victoria Alessandrini 

Referencias

Murray Bookchin (1973). Hacia una Sociedad Ecológica.