Al pasar por las calles Templeman, Cumming, Ecuador y otras de la ciudad de Valparaíso, podemos hacer un recorrido por el trabajo de un reconocido muralista chileno: Charquipunk. Su obra combina formas y colores que logran un acabado perfecto entre realidad y fantasía.

Charquipunk tiene un nombre, pero prefiere mantenerlo en el anonimato. Es un hombre sencillo, silencioso. Pinta con la mascarilla, por eso habla poco cuando está trabajando. Obsesivo con los detalles. Se fija meticulosamente en cada cosa y se encarga de ella con especial dedicación por si le faltó o sobró algo.

Este muralista, que algunas veces también se las ingenia haciéndolas de Dj, es oriundo de la comuna costera de Concón, pero la mayor parte de su labor la ha desempeñado, principalmente, en Valparaíso donde comenzó a pintar en el ´99. Desde ese momento, jamás dejó de ejercer lo que más le gusta: el arte callejero.

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Hoy, ya lleva casi 17 años en este mundillo, en el cual se insertó con algunos bocetos que hacía durante su tiempo libre en diferentes cuadernos. “Lo primero que hice fue llevar a la muralla muchos dibujos que tenía en mis cuadernos, que eran fantasías principalmente, no había una temática en especial”, relata.

De esta forma es que ha plasmado desde expresiones bien fantasiosas, pasando por el realismo cuando retrata animales y también mezclando ambos mundos, como en el mural que se encuentra en Cerro Concepción, llamado “El cortejo del chinchinero y la sirena”, donde pintó a una sirena saliendo a las orillas de la playa, y frente a ella, un típico chinchinero de la ciudad puerto tocando su instrumento. Este mural, por ejemplo, trabaja el imaginario de Valparaíso desde sus historias. Son este tipo de representaciones las más recurrentes, mas no las únicas en su espectro temático:

“He dibujado tanto la ciudad como los gatos que la habitan. Ellos fueron mucho tiempo mi firma. Después trabajé harto con las fiestas tradicionales, con el folklore En algún momento, hice autorretratos y, durante el último tiempo, he estado trabajando con aves”, declara.

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“El cortejo del chinchinero y la sirena” es uno de los murales que Charquipunk ha pintado en Valparaíso, una muestra de cómo combina la realidad folklórica y la fantasía. Por: Charquipunk.

Claramente lo que lo mueve es pintar. Uno de sus últimos proyectos son las llamadas “láminas”, donde plasma algún animal que esté en peligro de extinción y, más abajo de este, escribe el nombre común más el científico con que se le conoce. Con esta iniciativa, ha estado recorriendo Perú, Portugal, Colombia, y distintos sectores de Chile, tal como Punta de Choros.

Charquipunk en el Carnaval Guanaco:

En marco de este encuentro medioambiental se insertó otra de las intervenciones pensadas por el Charqui, como le llaman sus amigos (también muralistas) de la Brigada Negotrópica.

Este mural fue uno de los trabajos que realizó:

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El Pingüino de Humboldt, especie amenazada por la actividad industrial en el norte de Chile, es un animal endémico que habita en las costas de Punta de Choros. Lámina pintada por Charquipunk en Punta de Choros.

Una de sus tantas láminas, con las cuales busca generar espacios de expresión artística al aire libre y de libre acceso. Algo así como un museo abierto para la gente. Charqui señala que este tipo de expresión busca relacionarse con la realidad de la gente:

“Si es un museo con temática, que sea para que la misma gente se sienta representada con ese tema. O sea, acá la gente se siente representada con el mar, por ejemplo, porque  viven con él.  No es que yo llegue y pinte algo que es desconocido para ellos”.

Charquipunk realiza estas acotaciones mientras pinta un mural en la caleta Los Corrales de Punta de Choros en conjunto a la Brigada Negotrópica. Cuando conversa, algunos pescadores lo escuchan y asienten fehacientemente a sus declaraciones. Muchos se encuentran expectantes a cómo avanza el mural. Otros, hacen vida social con los chicos que han venido hasta acá para trabajar en murales que promuevan la conciencia medioambiental en esta zona,  la cual se encuentra constantemente amenazada por proyectos industriales.

Memoria social:

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Los “Yaitiris” son curanderos y sabios aymaras. Este mural se llama Yaitiri y está ubicado en Cochabamba, Bolivia. Foto: Charquipunk.

Para Charquipunk, el muralismo es una forma de generar memoria acerca de lo que hemos olvidado de manera inconsciente. Asimismo aclara:

“Es la única manera de recordar lo que te ha ocurrido, lo que fuiste en algún  momento y no repetir los mismos errores. Hay muchas cosas que se pueden hacer. Hay muchas variantes. Por ejemplo, en este momento en la historia de Chile vemos como el sistema político se ha encargado de hacernos olvidar. Se ha encargado de que no sepamos de dónde venimos, ni con qué animales convivimos. Bueno, al sistema le conviene que seamos ignorantes. Por ejemplo, si la gente no sabe que en este lugar existen miles de especies, no se va a preocupar de cuidarlos”.

Dice que el muro puede “jugar un papel político ideológico dentro de la sociedad”. ¿La muralla? Pero… ¿Qué cosa más inanimada que ella? Bueno, sí puede tomar vida, cuando cuenta cosas que alguien está tratando de decirnos o, como Charqui describe: “Cuando trae al recuerdo, a la memoria colectiva, esas cosas que el sistema se ha encargado de hacer que uno olvide”.

¿Por qué crees que la imagen puede generar tal repercusión en la gente?

Charquipunk: Tienes que pensar que el mural es un medio de comunicación directo, que está en la calle. ¿Tú crees que la gente que está en esta caleta, por ejemplo, se va a preocupar de ir a un museo a ver unos cuadros? Mejor el cuadro viene a la gente. Y si uno tiene esa habilidad para comunicar ciertas cosas, hay que hacerlo. O sea, no hay que tener el ego por arriba y creer que uno está cambiando el mundo, pero sí está aportando ese granito de arena. Hay que tener esa conciencia.

Resulta interesante la propuesta de Charquipunk: el arte viene a buscar al observador. El artista, en este caso, deja el mensaje en la calle, con la gente, y trabaja con ella de la mano. Mira lo que les rodea y se encarga de comulgar con ello.

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Mural de caleta Los Corrales en Punta de Choros. Realizado por Charquipunk, Brigada Negotrópica y LaPerra.

En Chile hoy existe una prolífica vida en torno a la pintura en murales. Entre ellos se conocen y muchos suelen desarrollar proyectos juntos. Por ejemplo en esta ocasión, la Brigada Negotrópica, LaPerra y Charquipunk pintaron una bodega que los pescadores tienen en su caleta.

Acerca de esta relación, Charqui señala:

“Nos conocimos hace un par de años y nos dimos cuenta que teníamos temáticas en común. Entonces empezamos a salir a pintar muros juntos. Ha sido una experiencia bacán porque, por un lado, a ellos también les interesa rescatar temas folclóricos, fiestas tradicionales. Y comulgamos en varios conceptos políticos, con los cuales hemos pintado murales de detenidos desaparecidos, por ejemplo. En el fondo podríamos decir que la temática que nos une es la memoria en el acontecer político-social, de las tradiciones y de la naturaleza también. En el fondo, ambos ocupamos el muralismo para contarle algo a la gente. Y rescatar cosas que están olvidadas”.

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Loica, por Charquipunk.