Marcela Mella Ortiz es una mujer luchadora que no ha perdido su fe en la justicia. Por lo mismo, desde hace nueve años que se involucró en la lucha por la defensa de los ríos del Cajón del Maipo. En el comedor de su casa,- situada en el mismo Cajón del Maipo-, conversó con Endémico sobre lo que ha implicado para ella y sus cercanos liderar este movimiento ciudadano.

La vocera y presidenta de la Coordinadora Ciudadana Ríos del Maipo se reconoce de izquierda y cree que el movimiento medioambiental es el que representa esa visión política hoy en día. Opina que “Salvador Allende debe estar revolcándose en su tumba” al ver que algunas figuras de la Nueva Mayoría se han puesto a favor de Alto Maipo y las trasnacionales en Chile.

Llegó a ser quien es hoy, en gran parte, por la herencia de sus padres. Marcela es hija de dos socialistas  separados que fueron parte de la resistencia a la dictadura. Su padre salió del país exiliado, de quien poco supo después. En cambio, su madre no quiso abandonar el país, pero se tuvo que ir  “relegada” a La Serena, dejando a sus pequeñas hijas al cuidado de la abuela en Vallenar. Una vez que le permitieron regresar a Vallenar, la abuela murió. “Mi mamá tuvo que aprender a ser mamá de repente, de golpe y porrazo”  cuenta Marcela al recordar esa parte de su historia.

ENDÉMICO: ¿Cómo empezaste en el movimiento No Alto Maipo? ¿Alguna vez te habías involucrado en algún movimiento político?

Marcela: Siempre estuve en esto del activismo. Tengo el recuerdo de ver a mi mamá como una mujer súper valiente, después de todo lo que la torturaron, tomó más ímpetu para seguir luchando en contra de Pinochet. Ese fue el modelo que yo tuve desde niña. Ya en la universidad, entré a militar en las Juventudes Socialistas….Y como visitaba siempre el Cajón, un viejo amigo me invitó a ayudarle en su campaña de concejal para esta zona. Así fue como la primera organización con la que nos involucramos fue la Coordinadora Ciudadana Ríos del Maipo, la cual se había conformado hace poco. En el 2007 tomé la decisión de militar aquí.

E: ¿Qué ha generado para la organización que tú, vocera y presidenta, seas mujer?

M: Yo creo que es una ventaja, porque al igual que otros ámbitos de la vida pública, estos espacios son de los hombres. Creo que nosotras resolvemos los conflictos de otra manera y tenemos una forma distinta de llegar a la gente. Además, aquí todos me conocen y ¿Qué ven? Ven a esta mujer que no tiene auto, que anda con sus hijas para todas partes y en micro. Que soy jefa de hogar, madre soltera y no tengo ningún emprendimiento turístico, no soy de las familias más acomodadas. Eso ha sido súper importante para la imagen de esta lucha.

E: A propósito del asesinato de Berta Cáceres en Honduras ¿Alguna vez te has sentido amenazada o perseguida?

M: No. Pasó un tiempo, durante la primera etapa de mi trabajo acá, en que mis ex compañeros con quienes hice política y que ahora trabajan con Enrique Correa, trataron de convencerme para que me saliera del movimiento diciéndome que Alto Maipo lo iban hacer igual. Me invitaron a tomarme un café sólo para decirme eso. Pero fue al inicio. Ahora he tenido que enfrentar la hostilidad de los trabajadores en la calle. Lamento mucho que me insulten de manera machista. Lo peor, es que mis hijas escuchan y sienten miedo. Pero yo tengo la certeza de que nada nos va a pasar porque pondría en conflicto no sólo al proyecto, sino también a toda la clase política.

E: Y ¿no te da miedo exponerlas?

M: Sí, igual un poco, pero siento que les estoy dando un ejemplo y ellas están súper chochas de mi trabajo. Siempre me acuerdo de lo que le pasó a mi amigo de Caimanes que tuvo que irse de su lugar porque empezaron a recibir amenazas, pero no él, sino que su esposa y sus hijos. A mí eso no me ha pasado.

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E: Y estás bien asesorada también…

M: Somos una organización horizontal y transversal, tenemos harto respaldo ciudadano de todos los colores políticos y estratos socioeconómicos. Por eso ha sido duro no recibir financiamiento. Decidimos autofinanciarnos para mantener la independencia y el apoyo ciudadano.

E: ¿Cuáles han sido los principales argumentos que han utilizado?

M: Hemos puesto temas técnicos en la palestra porque esto no es sólo cuidar el agüita así bien hippie. 

Alto Maipo no es un fin en sí mismo, nuestro objetivo es que el Cajón del Maipo esté protegido de la actividad industrial. Ya tenemos cinco centrales hidroeléctricas, se extraen todos los materiales para construcción, abastecemos de agua potable al 70% de la capital del país. No es necesario seguir explotándola.

El patrimonio más importante de esta ciudad es el agua y la autoridad local ni nacional han velado por él. Los países más desarrollados, incluso la cuna del neoliberalismo (EE.UU.), protegen sus cuencas. La necesidad de energía para el desarrollo es mentira: el desarrollo debe ir de la mano con la sustentabilidad de los recursos.

E: ¿Y cuáles han sido sus estrategias comunicacionales?

M: Lo primero que hicimos fue revisar el estudio de impacto ambiental de Alto Maipo que era gigante. Cuando llegó, el municipio de San José quedó para adentro porque era un montón de información. Entonces le pidió a un colegio colaboración para revisarlo. Ahí nos dimos cuenta de varias cosas, como que el Estado no le solicitó un sinfín de estudios extras: ¿cómo va a afectar a los sistemas de agua de estas comunidades donde el 40% de la población no tiene agua potable y se abastecen de sistemas de pozos profundos? ¿Y a los glaciares? Además, el túnel de Alto Maipo pasa cerca de dos volcanes activos, tampoco hay un estudio sobre eso. Hay un montón de requerimientos que la autoridad no le pidió a la empresa, lo que hacía más grave la situación. Francamente, ni la empresa sabe qué es lo que va a pasar con este proyecto. Nosotros nos dedicamos a averiguarlo y esa fue nuestra principal arma, versus la gran promesa de trabajo de la empresa, que era su caballo de batalla. Nosotros, principalmente, hemos usado el discurso, y eso es algo que aprendí cuando estuve en la política.

E: ¿Cuáles han sido los medios de comunicación que más les han ayudado?

M: Nuestra mayor fortaleza la tenemos en las redes sociales. Los medios de comunicación tradicionales ignoran estos temas, y esa fue una pega que hicieron muy bien Correa y Tironique sólo invisibilizaron el conflicto. Algunos medios, como la Radio Universidad de Chile y El Ciudadano, nos han acompañado desde el principio. Y cuando hay alguna noticia grande, los otros medios no se pueden quedar abajo, entonces nosotros pusimos todas nuestras fichas allí, en hacer ruido.

E: Y ¿Cómo lo hicieron con los videos que viralizaron?

M: Tenemos un equipo maravilloso que ha trabajado en las redes sociales y en los videos que son lo que más llega. Hay figuras públicas que trabajan con nosotros, por ejemplo, Los Vásquez, y muchos otros artistas que hacen que sumemos seguidores. Ahora tenemos más de 160 mil seguidores y 28 mil en Instangram. La Universidad Católica hizo un estudio en el 2014 y concluyeron que somos la organización social con más influencia virtual.

E: Y ¿cómo ha sido la relación con los periodistas?

M: Ellos tienen la mejor voluntad, pero tienen un serio problema con sus editores. Algunos han hecho notas que nunca han sido publicadas. Y también hay medios que se han sumado, como El Desconcierto, la BíoBío, la Cooperativa, que siempre nos están llamando. Pero la cobertura mediática más grande que tuvimos fue en el 2013 con el tema de los aluviones que hubieron acá con los que 4 millones de personas se quedaron sin agua en Santiago. No había ni agua envasada. Ahí la naturaleza nos dio la mano. Desde ese momento, nuestra visibilidad ha ido en ascenso.

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Los aluviones ocurridos en el Cajón el 2013 llevaron la voz de Marcela hasta la mesa de Tolerancia 0 en CHV, en representación del movimiento ciudadano. Aquí puedes ver la entrevista completa. Foto: Tolerancia 0

E: Pero ha sido gracias a estos eventos “fortuitos”. Alto Maipo se ha pisado los talones a sí mismo una y otra vez, ahora con el tema del arsénico también ¿Cómo crees tú que han cambiado los objetivos de la organización con eso? ¿Y cómo han trabajado ustedes frente a ello?

M: Desde el primer minuto definimos que esta pelea iba a estar respaldada con evidencia científica y técnica. Nosotros hemos gastado más de $30 millones en hacer todos los estudios y esa es nuestra estrategia gruesa, lo que hemos ido cambiando son las tácticas. Hay harto de coyuntural, porque a veces una situación nos ha puesto a la defensiva.

E: Como el recurso de protección actualmente…

M: Claro. Pero nosotros tenemos 3 áreas en la que trabajamos: lo legal que tiene sus propios tiempos. La movilización social, que es nuestro capital social y que requiere fortaleza porque a veces pensamos que nos estamos cayendo, pero convocamos una marcha y nos sorprendemos, como el 5 de diciembre que llegaron casi 40 mil personas. Y el administrativo, pues nosotros tenemos un equipo de fiscalización ciudadana y denunciamos el incumplimiento de la Superintendencia del Medio Ambiente, como la fiscalización de la RCA (Resolución de Calificación Ambiental).

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Marcela reconoce que la movilización es el capital social de la organización. Esta marcha, por ejemplo, convocó unas 40 mil personas el 5 de diciembre del año pasado. Foto: Endémico.

E: ¿Cuáles son las consecuencias del recurso de protección para Gener?

M: El recurso de protección no es un fin en sí mismo, porque sabemos que podemos perderlo tal como nos han negado dos veces la paralización de los trabajos. Alto Maipo alude que da trabajo a más de 2000 personas y que la economía del país y que la cacha de la espada.  Obviamente, la empresa va a eludir su responsabilidad de estar enfermando de cáncer a toda la ciudad de Santiago, pero si nos va mal y perdemos, nos vamos directo al Tribunal Ambiental por una demanda de daño ambiental usando toda esta información que hemos recogido. Tenemos una nueva abogada que, además de ser activista, sabe de temas legales en conservación porque trabajó con Douglas Tompkins y ponemos harta fé en ella.

Marcela Mella, termina expirando la última bocanada de humo en dirección a la luz de la ventana, mientras reflexiona en que sus dados están puestos en la campaña internacional que empezaron el año pasado. Resaltó también como el proyecto está financiado por bancos internacionales, incluyendo el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la International Finance Corporation (IFC) del Banco Mundial.

Nosotros nos preguntamos, ¿quién es finalmente el culpable de contaminar el agua de los santiaguinos con arsénico?  ¿Habrá justicia?

Lamentablemente en países como Chile los intereses económicos neoliberales y la ¨mano invisible¨ -que solo actúan a favor de algunos-, están por sobre los intereses reales de la ciudadanía. Esperemos que eso cambie y que se haga justicia en el Cajón y en todos los ríos de Chile, y agradecemos el trabajo de quienes luchan por protegerlos.

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Marcha No Alto Maipo, Diciembre 2015. Foto: Endémico

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Bailes y música en la marcha No Alto Maipo, Diciembre 2015. Foto: Endémico