Hoy la población chilota cumple su octava jornada de movilización por el desastre que está afectando sus costas. Para apoyarlos, ocho ciudades del país se manifestaron el lunes 9 de Mayo.

En Santiago,Valparaíso, Talca, Osorno, Puerto Montt, Temuco, Concepción y Valdivia se realizaron simultáneamente varias marchas a nivel nacional para manifestar el rechazo ante las respuestas del gobierno y los empresarios salmoneros, quienes hasta ahora sólo han reprimido -con uso de las Fuerzas Especiales- las expresiones de los chilotes en su territorio. Sin embargo, esta causa social tiene un trasfondo más fuerte. 13179390_120314928377956_6711546282292256604_n

LA CAUSA:

Existen dos principales causas que explican la situación que atraviesa la población de la Isla de Chiloé hace algún tiempo atrás. Según la comunidad, la marea roja habría sido agravada por unas 5 mil toneladas de desechos de salmones en descomposición que habrían sido arrojados por las industrias salmoneras a mediados de marzo en las costas. Ciertamente la marea roja fue lo que causó la muerte de los salmones arrojados en primer lugar, sin embargo, las medidas que se tomaron fueron desastrosas.

Por otra parte, para algunos científicos, la causa directa de la presencia de la marea roja sería el calentamiento de las aguas, repercusión de la era del cambio climático que la Tierra está experimentando.

Lo cierto es que se ha confirmado la presencia de la microalga Alexandrium Cantenella en la región de los Lagos, la cual, combinada con aguas cálidas, es la principal causante de la marea roja. Hoy, el problema es cómo solucionar esta cadena de sucesos (e irresponsabilidades), y es por ese motivo que la ciudadanía se está movilizando.

Chiloé es una isla que sustenta su economía local en la pesca. Con la catástrofe de la llamada “marea roja”, los pescadores artesanales estarán al menos unos cuatro meses sin poder salir a trabajar. Como respuesta a esta problemática, el gobierno les ha ofrecido un bono de $100 mil por el tiempo en que estén sin poder ejercer lo que saben hacer. Además, con el detenimiento de sus labores, la Región de Aysén se ve directamente afectada pues su eje productivo se sustenta casi por completo en la Décima Región. Cabe señalar que esta zona lleva más de 20 años viviendo el mismo fenómeno (marea roja), y por esas razones sienten la necesidad de movilizarse.

Estos acontecimientos son la gota que rebalsó el vaso, pues desde hace un par de años que ya se conoce que los salmones producidos en el sur de chile contienen hasta 230 gramos de antibióticos por tonelada, mientras que otros países productores de este pescado administran apenas 4,4 gramos por tonelada. El abuso de estos fármacos puede ser altamente nocivo para la salud de las personas y los ecosistemas marinos.

Todos los deshechos alimentarios y sustancias antibióticas que se les otorgan a los salmones se acumulan en las profundidades del mar, convirtiéndose en sedimentos que pueden dañar a otras especies marinas presentes en el ecosistema. Es en ese momento que se produce un fenómeno llamado eutrofización de las aguas, y ocurre cuando se introducen exceso de nutrientes al mar que generan un sobrecrecimiento de las plantas y otros organismos. Cuando estos mueren, se pudren y van a parar a las superficies marinas. En la proliferación de estas plantas pueden encontrarse algas consideradas dañinas, fenómeno conocido como Floraciones Algales Nocivas (FAN). Estas generan toxinas marinas que quedan en los organismos de los moluscos. Con esto, los mariscos son altamente peligrosos para la salud y, por ende, está prohibida la pesca durante el tiempo que perdure el fenómeno.

Es decir, esta industria está afectando tanto al medio ambiente, como a sus consumidores, y a las relaciones entre la ciudadanía y el gobierno. Una muestra más de cómo la catástrofe medioambiental  no sólo afecta nuestra relación con el entorno natural, sino que también la relación entre nosotros mismos.

*La imagen destacada de esta nota es del artista plástico y muralista AntuHozeh