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‘Sr. Carbón’ es el protagonista de la producción audiovisual con que Fundación Terram busca concientizar a la ciudadanía sobre las consecuencias socio-ambientales del uso intensivo del carbón en distintas localidades del país.

No es un tema nuevo -para nosotros como ciudadanía- la búsqueda constante de gobiernos de distintos países de energías limpias y renovables, que ojalá dañen al ecosistema lo mínimo posible. Y claro, pensando en el uso de elementos como el carbón, que en Chile ha sido, lamentablemente, protagonista a la hora de generar energía.

Y esto es fundamental para nuestro país, pensando que la capacidad instalada del sistema eléctrico chileno -considerando el SIC (Sistema Interconectado Central) y el SING (Sistema Interconectado Norte Grande)- es del orden de 20.400 MW de potencia instalada. De éstos, aproximadamente 4.600 MW corresponden a centrales térmicas a carbón, lo que representa el 23% de la capacidad instalada. Sin embargo cuando esto se mide en términos de generación las cifras resultan más relevantes pues del orden del 30% de la generación del SIC proviene de centrales térmicas a carbón y el en caso del SING la generación a carbón es del orden del 70 %.

Pero, ¿cuáles son los reales y concretos daños al medioambiente que producen las termoeléctricas, por ejemplo? Y las respuestas son a veces temibles.

ALGUNOS DAÑOS

El problema del carbón en Chile puede ser analizado desde varias perspectivas. Una de ellas tiene que ver con que en nuestro país no existe regulación para combustibles sólidos, lo que tiene como consecuencia que no hay disposiciones sobre su transporte, almacenamiento y uso. Por otra parte, tampoco las centrales termoeléctricas tienen regulaciones en términos del tipo de tecnología, el abatimiento de emisiones y su vida útil, lo que configura en escenario complejo. Por ejemplo, es común ver en zonas como Puchuncavi – Quintero varamientos de carbón en la playa o el almacenamiento de carbón protegido sólo con mallas raschel.

En cuanto al daño a los ecosistemas, el carbón es una de las fuentes importantes de GEI (gases de efecto invernadero), particularmente monóxido de carbono. Por tanto, contribuye al calentamiento global. Además, el polvillo que se deposita sobre plantas, en el suelo o en el agua, provoca acidificación, y puede ingresar al aparato respiratorio de las personas, causando enfermedades tanto en el sistema respiratorio, como cardiovascular e, incluso, nervioso.

CAMPAÑA #NOMÁSCARBÓN

Tomando conciencia de toda esta realidad que aqueja a Chile es que la semana pasada se lanzó #NoMasCarbon, campaña de concientización ciudadana que realiza Fundación Terram y que, a través de la divulgación de un videoclip, narra la historia del ‘Sr. Carbón’ y cómo el uso de este mineral ha contaminado el medio ambiente y afectado la salud y calidad de vida de comunidades desprotegidas. En este caso, se trata -de los habitantes de la Zona de Sacrificio ambiental, que componen las localidades de Puchuncaví y Quintero, en el norte de la Región de Valparaíso.

Las llamadas Zonas de Sacrificio en el país son definidas como hábitats de alta concentración industrial, principalmente de plantas termoeléctricas operadas en base a carbón, siendo el caso de las localidades de Mejillones, Tocopilla, Huasco, Puchuncaví-Quintero y Coronel.

Conversamos con Flavia Liberona, quien es Directora Ejecutiva de Fundación Terram, quien nos explica claramente esta realidad chilena actual, ya que no sólo se trata de criticar el sistema, sino también de proponer soluciones.

¿Qué alternativas se proponen para contrarrestar esta realidad que viven las Zonas de Sacrificio? ¿Y para que no se generen otras nuevas?

Lo primero, es que contemos con regulaciones claras y exigentes tanto para el carbón como combustible sólido, como para las centrales térmicas. Luego, se debe evaluar qué centrales térmicas deben dejar de operar, es decir, que deben ser retiradas del parque generador. Paralelamente se debe potenciar  la generación eléctrica con energías limpias, que provoquen el menor daño a los ecosistemas y las personas.

En relación a #NomasCarbon, ¿cómo ven la recepción de esta campaña en la ciudadanía en general?

Hasta el momento, la campaña ha tenido buena recepción, y esperamos que poco a poco vaya prendiendo más, sumando a organizaciones y personas. Esto, con el propósito de generar conciencia sobre los impactos del carbón y así logremos incidir para que este combustible sea regulado y en el corto plazo se disminuya su utilización.

Desde ese punto de vista, ¿qué expectativas tienen como Fundación Terram respecto a la campaña?

Como toda campaña, esperamos que tenga mucho éxito, que motive a las personas pedir cambios en relación a la utilización del carbón. Para ello hemos diseñado una campaña novedosa, muy visual y con un mensaje claro. Finalmente, esperamos que las personas firmen en nuestra web para apoyar esta causa.