Este trabajo audiovisual marca una temática que está presente en Chile, pero bastante invisibilizada, -la deforestación-, provocada por las plantaciones de monocultivos de Pino. El director Joaquín Baus nos narra a través de las palabras y mirada de Jorge Oyarzún una realidad herida, una geografía donde la falta de agua marca la pauta.

Una mala decisión de venta de terrenos marca la ruta del Documental Pies Secos, un lugar donde antaño sobraba el agua y hoy, debido a la deforestación, sólo alcanza para los gastos básicos del hogar. La narración la hace Jorge Oyarzún (52 años) con un tono particular, poético y tintes de soledad que marcan un trabajo audiovisual sensibilizado por la sequía y sus consecuencias.

La historia particular de Jorge revela una realidad que afecta a muchas personas, y que muchas veces es invisibilizado. Y acá aparece otro elemento fundamental: lo que provocan las plantaciones masivas de pino, pues su nivel de consumo de agua es tan alto, que secan todo a su paso, dejando la tierra infértil y erosionada, lo que corroe la vida de quienes rodean estas plantaciones. Un herida geográfica hace evidente el impacto del monocultivo de pinos.

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Debido a la sensibilidad de su director, Joaquín Baus, es que el trabajo audiovisual obtuvo el segundo premio como Mejor Documental Nacional en el 23º FESANCOR, de Chile. “La primera vez que escuché de Jorge fue hace ya tres años, durante una lectura de guión del cortometraje que sería mi proyecto de título (Falso, 2013). Uno de los actores, Carlos Verdugo, conoció a Jorge un día mientras paseaba por el sector, y cuando me contó de cómo era y su gran historia, le dije “Ya Carlos, al terminar este cortometraje, comencemos un documental de él”. Y así Carlos, fue el productor general de este lindo proyecto”, ha comentado Joaquín sobre cómo nace la idea de esta realización.

Y ha agregado que “Jorge nos mostró una inocencia que llamaba la atención. Él tiene una alegría envidiable, siempre trabajador y con buen humor, y a pesar de todo lo que le ha pasado, tiene esa resiliencia que pocos tienen. Todo esto nos pegó harto al equipo, ya en las siguientes visitas le llevábamos regalos: mercadería, a veces ropa que necesitaba, incluso revistas y fotografías, y a Jorge le encanta ver fotografías y revistas, aunque no sabe leer por completo. Muchas de sus fotos son de él y su antiguo terreno, y se ve todo verde, con grandes plantaciones, y es contrastado con lo que vimos camino a su casa; un pequeño espacio de bosque nativo que lucha contra su alrededor. Es un lugar hermoso”.