A principios de 2016,  un extraño fenómeno comenzó a secar miles de araucarias en las regiones del Bío Bío y de La Araucanía, provocando un deterioro progresivo los follajes de esta especie endémica del sur de Chile y Argentina, y la muerte de algunos ejemplares.

Según cifras de una prospección piloto elaborado por Conaf, el 81% de la totalidad de ejemplares del país presenta porcentajes de daño, un 18% está sano y un 1% muerto. Datos que han alarmado a la comunidad científica, debido al vulnerable estado de conservación en que se encuentra este milenario árbol, el cual fue declarado como Monumento Natural en 1976, y del que según Chile Bosques, quedan alrededor de 250.000 hectáreas.

Ante esta amenaza, diversas organizaciones e instituciones académicas han levantado investigaciones para determinar la causa de esta anomalía, siendo el estudio desarrollado por investigadores del Instituto de Ciencias Evolutivas y Ambientales de la Universidad Austral (CAEV), con el apoyo de personeros del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), el que ha tenido los primeros resultados.

Investigación que se realizó con las especies del Parque Nacional Congüillío, y que logró determinar que el cambio climático es uno de los factores que generan este daño foliar en las araucarias, al provocar un  fenómeno que se conoce como “carbon starvation”, que es un régimen de hambre en plantas.

Para conocer más detalles de este  anomalía que está poniendo en  serio peligro nuestras araucarias, conversamos con Frida Piper, Doctora en Ciencias Biológicas del CIEP , quien cooperó con la investigación liderada por el CAEV, y quien nos entregó su particular visión del problema.

Foto: Cristóbal Croxatto

 ¿Qué patógenos están causando esta anomalía en las araucarias?

Los resultados obtenidos de muestras de tejido de araucaria indican que la causa de mortalidad es la sequía, aunque no podemos excluir la influencia de los patógenos. Muchas veces los patógenos atacan preferentemente a árboles previamente afectados por sequía.


¿De qué forma se produce este régimen de hambre, y cómo éste termina provocando el daño foliar ?

Las altas temperaturas y sequías más frecuentes o extremas estarían alterando gravemente el balance energético de los árboles. Por un lado, las altas temperaturas incrementan el gasto energético en que debe incurrir una planta al aumentar su tasa de respiración. Por otro lado, la sequía limita la fotosíntesis (el proceso biológico mediante el cual las plantas producen su propio alimento). Períodos prolongados de altas temperaturas y sequía pueden conducir a una condición de inanición, en el que todas las funciones vitales del árbol se alteran irreversiblemente.

¿Qué injerencia tiene en este régimen de hambre  el cambio climático, y qué injerencia tiene la industrial forestal, teniendo en cuenta la presencia importante que tiene ésta en la región, con el predominio de especies de monocultivos como el Eucalyptus  y el Pinus radiata?


En los últimos 20 años se han reportado en todo el mundo eventos masivos de mortalidad de árboles. Entender este fenómeno se ha convertido en una prioridad de la comunidad científica mundial y de los organismos públicos. El cambio climático es reconocido unánimemente como la principal causa de mortalidad arbórea, pues ha significado un aumento de temperatura y sequía en muchas áreas del planeta durante los últimos años. Al mismo tiempo, la mortalidad de árboles promueve indirectamente más cambio climático, ya que los bosques funcionan como pulmones del planeta: toman nuestras emisiones de CO 2 y nos devuelven el oxígeno que todos los organismos necesitamos para vivir. Eventos de mortalidad masiva reducen el tamaño de este gran pulmón mundial.

El cambio climático es un fenómeno global causado principalmente por las emisiones de CO 2 que genera el consumo de combustibles fósiles. El estilo de vida actual, especialmente en países desarrollados, involucra altos niveles de consumo y por ende de emisiones. Cada vez que renovamos nuestro automóvil, nuestros artículos electrónicos, o nuestra ropa, estamos promoviendo más cambio climático, pues todos esos productos generan emisiones de CO 2 durante su fabricación. Las plantaciones de especies exóticas en Chile definitivamente no son responsables del aumento de temperatura o falta de lluvia. Sin embargo, la deforestación previa a las plantaciones sí contribuyó al cambio climático pues la capacidad de secuestrar carbono proveniente de las emisiones antrópicas es mucho mayor en bosque prístinos que en estas plantaciones.

¿Hay evidencia de otras especies vegetales que hayan sido afectadas en medida similar por este fenómeno?


En el mundo hay evidencia creciente de eventos de mortalidad en bosques de diferentes especies. Los países que reportan mayor mortalidad arbórea son Estados Unidos, España, Francia, Canadá, y Europa del Este. Ojo que estos son las países donde existen reportes. Muy probablemente el fenómeno ocurra en otros países donde nadie los reporta. Como en países donde no hay masa crítica ni tampoco un periodismo interesado en estos temas, como los países muy pobres, o con conflictos bélicos. En Chile he escuchado de casos en el bosque valdiviano, pero no he tenido la oportunidad de constatarlos.

¿De qué forma se puede detener el avance de este fenómeno?

La única manera de detener este fenómeno es reducir los niveles de consumo para reducir así las emisiones de CO 2 y la consecuente alteración del clima. Ello es difícil, sino imposible de que ocurra en el mediano plazo. Por ello sólo podemos recurrir a paliativos que atenúen las consecuencias. Los esfuerzos deberían concentrarse en identificar genotipos resistentes a sequía para reforestar, y evaluar técnicas de provisión o conservación hídrica a través de riego o protección de la cobertura vegetal.

¿Qué tipo de medidas paliativas están o pretenden llevar a cabo?

No lo sé, pero pienso que en esta etapa están recién identificando el fenómeno (determinar verdaderamente la causa, si es sequía solamente o si hay una influencia de otros factores, la extensión del fenómeno, etc).

¿Se encuentran colaborando con otras investigaciones u organismos que pretenden determinar la causa de esta anomalía, y de qué forma se encuentran trabajando en conjunto? 


Desde hace 8 años que estamos colaborando con investigadores de otras partes del mundo para determinar con mayor exactitud las causas del fenómeno. Las principales interacciones se han dado con la Universidad de Basilea (Suiza), la Universidad de Montana (Estados Unidos) y la Universidad de Oklahoma (Estados Unidos). La forma en que hemos estado trabajando va desde la revisión y análisis de casos hasta el diseño de experimentos para determinar los umbrales de sequía más allá de los cuales el daño es irreversible.

Foto: Claudio Vicuña