El 19 de enero de 2016, los habitantes de Santiago y sus alrededores amanecieron sumidos en una nube tóxica, producto de un incendio que transcurría en el relleno sanitario de Santa Marta, ubicado en Talagante. Un desastre que mantuvo durante días a la población respirando el aire más sucio que puede ser emitido. Esta situación pareciera ser un riesgo muy fácil de repetirse, ya que en la capital del país existen 5 vertederos autorizados, pero unos 40 ilegales.

El ciclo de la basura:

Debido a que  la basura es un problema que nuestra sociedad suele invisibilizar, en Latinoamérica es común desechar todo tipo de “basura” que finalmente es llevada hasta esos depósitos que se convierten en el hogar de animales y personas en situación de vulnerabilidad. Es decir, en definitiva, los vertederos se convierten en espacios relegados e ignorados, que fomentan la discriminación social y ambiental del sistema.

Un ejemplo de ello, se refleja en el reportaje “21 días en el vertedero” (2010) grabado en La Chureca, un vertedero no regularizado ubicado en la provincia de Managua, Nicaragua.

El relato muestra una realidad  que muchos ignoramos cuando nos olvidamos de los desperdicios, y que sustenta un sistema que, además de ser injusto con el medio ambiente, lo es con las relaciones humanas. En La Chureca se asienta una comunidad de personas que se alimenta de los deshechos que día a día llegan hasta el lugar y vive de la recolección de aquellos elementos que muchas veces se denominan “basura”.

Para Chile esa situación no es totalmente desconocida.  Por un reportaje realizado por TVN en el vertedero La Chimba (2013) pudimos enterarnos de una realidad idéntica a la de Managua en Antofagasta, una de las ciudades con mayores ingresos per cápita por la producción minera, pero donde las diferencias socioculturales están aún más marcadas que en otras.

Así es también como entre 2015 y 2016 el país fue testigo de lo que significa que no se esconda la basura de nuestros ojos, cuando unos 14 mil recolectores de basura a nivel nacional se declararon en paro y los deshechos comenzaron a molestar en las calles de las principales ciudades.

Sin embargo, todos y todas podemos trabajar en nuestra cotidianidad para disminuir los efectos negativos de la acumulación de “basura”, ya sea reciclando, reutilizando y reduciendo el consumo, piedra angular de la ecología.

La Chureca. Foto: Matthew Karsten

Un curso para aprender a disminuir nuestro impacto:

La Fundación Basura Cero en colaboración con la empresa B Certificada TriCiclos, la granja agroecológica Huellas Verdes, la aplicación AllGreenUp y la ONG TOKI -con el patrocinio de la Embajada de Canadá-, están ad portas de lanzar un curso llamado “¿Cómo vivir Basura Cero?”, el cual se enfocará en enseñar a generar menos basura a través de la prevención,  reutilización, reciclaje y compostaje. 


Fundación Basura es una organización que se formó durante el 2014, y que se ha propuesto re-insertar nuevos ciclos de funcionamiento de lo que comúnmente llamamos “basura”, ya sea educando a través de la Academia Basura Cero, donde entrega herramientas para comenzar a reciclar; como asesorando empresas, organizaciones, instituciones y eventos en la gestión de sus desechos.

La idea nació de la arquitecta Macarena Guajardo cuando estuvo estudiando en Alemania, uno de los países con más trayectoria en la prevención del cambio climático.

“Estuve estudiando arquitectura dos años en Berlín, país que está muy avanzado en el tema del reciclaje y separación de residuos. En los supermercados se cobraba por bolsas plásticas, incluso te pagaban por retornar las botellas plásticas en una máquina. Al llegar a Chile, me di cuenta que acá no estaba pasando absolutamente nada de eso, no podía creer toda la basura que estábamos desperdiciando, también en la línea de la arquitectura, donde alrededor del 60% de la basura que hay en vertederos viene de la construcción”, señala Macarena.

Todo esto le permitió tomar conciencia de cuántos recursos se están desperdiciando cuando llegan a los vertederos. Así fue que, junto a otros compañeros, decidieron realizar intervenciones urbanas que permitieran dar una nueva mirada a este tema. Es en esta línea que durante el 2015 deciden formar Fundación Basura. 

“Debemos empezar por derribar el concepto negativo que hay entorno a la palabra basura, y cambiarlo por algo positivo. No nos damos cuenta que estamos botando nuestros recursos, desperdiciando materiales que podemos utilizar (…) Para nosotros todo tiene valor, todo es posible recuperarlo. Y si no es posible de reciclar o compostar es porque está mal diseñado”.

“La Basura no existe” es el lema que tratan de plasmar en todas sus actividades, y más ampliamente en el curso “¿Cómo vivir Basura Cero?” que será totalmente online, pudiendo participar cualquier persona que se haya inscrito a través de su página web.

Si te gustaría tener más información al respecto, te invitamos a visitar la página web de la Fundación.