Entre el viernes 31 de marzo y domingo 2 de abril se llevó a cabo el 1er Encuentro Internacional de Saberes Femeninos, un festival que conectó a sus asistentes con conocimientos sobre la naturaleza femenina en Punta de Lobos, Pichilemu.

El evento convocó a todas las mujeres del continente para potenciar los conocimientos femeninos en distintas áreas, incluyendo a Rita Aparicio de Puerto Rico, Flavia Moraga, Cecilia Rascón y Nubia Rascón de México. Dentro de las actividades, se realizaron talleres, charlas, yoga, y muralismo, actividad que contó con la participación de artistas locales.

También el encuentro tuvo un fuerte enfoque ambientalista, ya que se realizó en Punta de Lobos, una localidad protegida, contando con la asistencia de cientos de mujeres que están preocupadas de llevar a cabo iniciativas beneficiosas para el bienestar del planeta, en sus ciudades y barrios.      

Entre ellas, encontramos a Elsa Labraña, quien además de trabajadora social, es integrante y fundadora del Colectivo de Mujeres de Curicó, una agrupación que se encarga de laburar por temas de género y medioambiente en esa ciudad y sus alrededores.

Esta organización ha propiciado, por ejemplo, una casa de acogida para mujeres maltratadas, levantado campañas para promover la recuperación del agua y concientizar sobre el uso de plaguicidas y transgénicos en los cultivos de la Región del Maule.

Que Elsa haya llegado al festival no es fortuito, ya que el evento en sí, convocó a personas con inquietudes sobre temas ambientales, de salud integral, ginecología, entre otros. Valentina Escuti, productora general del evento, señaló: “Buscábamos encontrarnos para conversar sobre el contexto actual de la mujer y facilitar la creación de vínculos entre mujeres rurales y urbanas, haciendo hincapié en temas que nos afectan a todas en nuestro entorno”. Aquellos tópicos abarcaban “cómo la mujer cuida su espacio y su territorio”, además del machismo, que no es la única preocupación de las chicas actualmente.

La relación de la mujer con su territorio, ha sido intensamente estudiado por Labraña, además de experimentada por su trabajo cotidiano. Ella dice:

“la mayoría de las personas que están involucradas en defender y mejorar un territorio, son mujeres. Yo creo que eso pasa porque somos más aferradas a un lugar, de espacios reducidos que conocemos bien. Por lo mismo, más apegadas a la tierra, al lugar que habitamos. Además que tenemos los hijos, por lo cual siempre estamos intentando producir condiciones favorables para su crianza”.

El biólogo y pensador chileno, Humberto Maturana, señala que los seres humanos podemos vivir bajo dos patrones: la Cultura Patriarcal y la Cultura Matríztica. La Patriarcal se centra en la exigencia, la dominación, la competencia, la lucha, características que se reflejan, principalmente, en la economía. Por su parte, la Matríztica se centra en la cooperación, la participación, el cuidado, la atención, la alegría, el encanto de vivir y el hacer en el ámbito de lo natural, lo cual observamos en causas sociales. Esta propuesta se centra en observar a la sociedad como un todo, que tomar un poco de ambas culturas, sin embargo, el problema viene cuando se desconoce una y se impone la otra, cuando lo ideal sería que funcionen en equilibrio.

Porqué en Punta de Lobos:

Punta de Lobos es una playa ubicado en el a 6 kilómetros al sur de Pichilemu, que posee un extremo puntiagudo que da al Pacífico, el cual está rodeado de acantilados rocosos, donde suelen posarse lobos marinos. Es de allí que nace su nombre.

“Este lugar es importante geológicamente. Las historias cuentan que está lleno de cuarzo abajo. Es potente energéticamente. Además, tiene harta historia. Acá se han hecho sacrificios indígenas y después hubo un convento, y ahora está conservado. Un lugar favorable para verlo como sagrado”, señala Escuti, al contestar a la interrogante de la elección del 1er Encuentro de Saberes Femeninos.

Ese es el principal motivo por el que fue el lugar donde se emplazó el 1er Encuentro de Saberes Femeninos. Sin embargo, Punta de Lobos tiene toda una historia de ambientalismo detrás, como con las iniciativas que han llevado acabo deportistas locales como Ramón Navarro.

Proceso de Conservación:

Punta de Lobos es una playa que propicia el turismo y los deportes, ya que la mayoría llega hasta aquí en busca de buenas olas para practicar el surf, bodyboard y kiteboarding. Este tráfico de aventureros y aventureras ha generado una energía de agradecimiento y protección con el lugar.

Es tal el compromiso, que el 26 de noviembre de 2013, la ONG mundial Save The Waves anunciaba que Punta de Lobos era reconocido como Reserva Mundial del Surf, al igual que otras importantes playas ubicadas en Australia, Perú, México, Portugal y Estados Unidos, con el fin de resguardar su estado natural para siempre y sobre todo, la calidad de la ola de interés mundial. A partir de ahí, el surfista pichilemino, sexto en el circuito Mundial de Olas Grandes, Ramón Navarro, lideraría el movimiento de Lobos Por Siempre en la Comuna de Pichilemu.

Más tarde, en el año 2015, se creó Fundación Punta de Lobos con el objetivo de diseñar e implemen­tar un Proyecto de Conservación para la realidad de Punta de Lobos (terrenos privados y de usos variados) , mediante la protección de la belleza como núcleo central, restauración de la biodiversidad, educación para un turismo sustentable y el esta­blecimiento – en conjunto con la comunidad – de las condiciones necesarias para el desarrollo de las actividades tradicionales como la pesca y el surf.

El modelo de Conservación que se pretende implementar en el lugar se denomina “Servidumbre Voluntaria (SV)”, el cual permite que privados renuncien a los derechos sobre su predio con el objetivo de favorecer el medioambiente y su ecosistema. De esta manera, los terrenos queden con una Ley de Conservación inscrita en los títulos de la propiedad, de manera perpetua, independiente de quien sea el propietario de turno.

Durante el 2016 la Fundación ha realizado trabajos que facilitan que el turismo sea más sustentable en el tiempo, instalando un sistema de baños secos abierto al público, señaléticas que normen el tráfico por ciertos espacios, instalando cercos en los acantilados y próximamente, reforestando con flora nativa los espacios dañados con los años.

espacio que se abre a nuevas iniciativas:

Como observamos, Pichilemu es una zona propicia para la conexión de sus habitantes con un objetivo mayor, que les incita a proteger su espacio. Basta tan sólo pensar en las iniciativas que allí se gestan, como el Encuentro de Saberes Femeninos o el trabajo de Punta de Lobos Reciclaje. Además, desde 2015 la comuna está instaurando un programa que busca terminar con el uso de bolsas plásticas, paulatinamente.

Sin duda alguna, es uno de esos rincones del mundo que te muestra cómo grandes cosas se pueden lograr en pequeños lugares. Finalmente, los cambios globales necesitan de aquella comunidad que nos rodea, el lugar inmediato donde más posibilidades tenemos para producir efectos.

El rol de las mujeres en promover esa inquietud ha sido históricamente potente. Con los ejemplos de nuestras madres y abuelas, comprendemos cómo una es clave para mantener la unión en la familia, comunidad e, incluso, país. No quiere decir que sólo las mujeres se concentran en ello, ya que los hombres también lo hacen. Más bien, nos referimos a que conectar nuestro lado más sensible con el entorno es una habilidad casi innata de lo femenino, o de lo matríztico, como diría Maturana.