Cada vez son más numerosas  las mujeres que se han ido apropiando de los espacios públicos, plagando de color y de sentido  nuestras otrora  ciudades grises. Tal  como Evelyn Latorre, más conocida como La Loica, la talentosa  artista visual y muralista melipillana que ha maravillado- y sigue maravillando- con sus creaciones de gran calidad artística y de un profundo trasfondo social.

Actualmente,  a sus 32 años, Evelyn  es monitora y coordinadora del Programa Cuatro a Siete en la Escuela de María Pinto, donde les enseña arte a los niños que quedan solos después de clases.

La loica es un ave que es considerada sagrada  desde la cosmovisón mapuche,  ¿por qué elegiste ese nombre?

Yo crecí en San José, un pueblito aledaño a la comuna de Melipilla, y yo vivía en el pasaje las loicas. Entonces siempre me llamó la atención el nombre de este pájaro de pecho rojo, y a la vez yo hago una analogía con una frase que fue recurrente en mi adolescencia: “esta mina es loca”. Porque yo siempre me sentí distinta a lo que era ser niña, a ser adolescente, y muchas veces me trataron de loca. Entonces ahí hubo un juego entre el nombre de loica y loca. Al encontrar este nombre, me di cuenta que tenía un significado más grande, de peso, con el tema de nuestros orígenes mapuche, con el tema de la sangre , el que cada día se va resignificando, y cada vez lo voy amando más a este alter ego. Aquí en Melipilla hay muchas historias sobre este pájaro, algunas vinculadas a lo mapuche y otras como la de los alumnos del Colegio San Agustín, a las que le decían las loicas por tener una corbata roja.

¿Cómo empezaste a incursionar en el arte callejero?

Mi comienzo fue súper distinto, empezó por el tema de los bares.  Desde  chica siempre fui bien rockera, blusera, y como vivía lejos, a veces me tenía que quedar haciendo hora y como buena rockera me iba al Cuervo, que era el bar de Melipilla. Ahí el Lolo tenía buena música, cerveza barata , y me sentaba a dibujar en la mesa. En ese bar yo nunca había hecho un mural, solo en mi casa, en mi pieza y de hecho, mi mamá me  había retado por eso.  Y un día el Lolo me  vio dibujando tanto, y yo en ese tiempo alucinaba con Pink Floyd, con todos estos grupos psicodélicos, y finalmente le terminé mostrando mis dibujos, quedando alucinado. Y me dijo , “qué pasa si me haces unos murales acá, yo te pago todo”. Y así comenzó esta historia. Después hice un mural del Robert Johnson, que se hizo popular por las redes sociales. Y lo vio un blusero en Santiago, que es el vocalista del grupo El Cruce, el que yo había entrevistado, porque a la par yo también estaba haciendo radio. Me contactó y me dijo que lo quería para su sala de ensayo. Y después de hacerlo, me llamaron para pintar en el bar Road House Blues que antes estaba en Bellavista, y después pinté completo el Bar Pepperland.

Los orígenes del muralismo provienen de una instancia de revolución política, Cuál es la importancia que tiene para ti este tipo de expresión artística?

 Poco a poco fui incursionando en el muralismo, y ahí me pude dar cuenta de la importancia que tiene el mensaje que uno puede enviar y lo directo que puede ser, y ahí me tiré a la calle. Y ahí me di cuenta que es un herramienta social súper grande, porque cualquiera lo pueda hacer, sólo se necesita tener las ganas y un mensaje. Y cualquiera lo puede recibir, no se necesita saber de teoría del arte o de colores, sino que cada uno lo va percibir según su propia realidad. Creo que es una herramienta muy importante, que aparte de dejar un mensaje social y político, también genera identidad y pertenencia.

“La Pequeña Universal”, trabajo en conjunto entre La Loica y Watanaz. Ubicado en el Auditorio del Profesor, Melipilla.

¿Cuáles han sido tus principales referentes?

Mi trabajo siempre parte del dibujo. Tengo una admiración plena por Escher.  Y en el mural,constantemente estoy teniendo nuevos maestros visuales. Desde un comienzo fue Roberto Matta, y actualmente en el arte callejero es Nychos, que es un chico austriaco , que está trabajando con lo que yo también estoy trabajando, que es el tema del sistema óseo, que es mostrar el interior del ser. Pero por un lado político y de lucha, creo que Frida Kahlo es una de las referentes importantes. Mucha gente me ha dicho que tengo muchas de ellas, y ahora lo asumo.Y a nivel nacional,yo diría que el Inti, porque él también trabaja con varios capas sobre lo que es el personaje en sí. Y también Esec Tapia, que es un muralista de Antofagasta. Creo que ambos han influido en mi gráfica.

Hace unos años atrás, el arte callejero era percibido como actos de vandalismo, ¿Cómo crees que ha cambiado esa percepción  de este tipo de arte en el espacio público?

Yo creo que tiene que ver con un manejo medial, pues se dieron cuenta que hay mucha gente talentosa pintando, entonces ahora lo están haciendo comercial, cubriéndose un poco el mensaje político . Entonces, está siendo mejor aceptado por la gente. Tu ves las tele y ahora hay ropa streetwear, cosa que nunca antes había visto en la vida.  Y también, como hay tantos exponentes, hay una variedad de gama de simbología visual que es bienvenida para el observador, con temáticas como flora, fauna, y  con mensajes de amor y de paz, y también con mensajes subversivos, pero con buena técnica. Y ahora hay mucha gente que accede a que se pinten sus muros, por lo que hay más tiempo para acabar la obra. No es lo mismo pintar el mural en un día que en una semana. Al final, el mural se está convirtiendo en un producto o servicio, a la vez de seguir siendo parte de este movimiento que es el arte callejero,  caracterizado por la rebeldía, y ser una instancia de encuentro social, al unir la ciudadanía con el entorno. Yo creo que es positivo que la gente lo reciba, porque al final es algo bueno para todos.

“El Ojo”, Caballito, Buenos Aires.

¿Cómo surge tu proceso creativo?

Antes se hablaba de que uno primero tenía la idea, luego venía el sentimiento, y de ahí venía la obra. Y yo siento que siempre he dibujado y he pintado no porque lo piense, sino porque lo siento. Siempre en mi proceso creativo está primero el sentimiento, qué es lo que me hacer sentir determinada situación, y de ahí parto tirando líneas abstractamente, y tan así que a veces me siento como un medium, como que hay una energía mayor que me  guía.  Y después cuando ya está armado el dibujo viene la parte lógica: la composición , el ritmo, la perspectiva,etc.

En tu obra se encuentra presente la temática medioambiental, ¿De qué otra forma contribuyes a la conservación del medio ambiente?

Antes separaba más lo que era al plástico, la lata , el cartón, y ahora que me cambié hace poco de casa se me redujo un poco el espacio. Pero pronto lo haré lo prometo.  Actualmente estoy reciclando las latas de los aerosol que ocupo, pintándolas y transformándola en porta retratos. También reciclo las bolsas plásticas en una gran bolsa, porque después yo las tejo y hago bolsos, billeteras. De hecho, en Argentina me gané una beca con Cromos, que es un centro de investigación del arte, y ahí hice una instalación aérea  con tejidos de bolsa que eran maseteros, los que fui rellenando con plantas que encontré mal cuidadas en Buenos Aires, y que daban la impresión de ser células interconectadas. Todo ese trabajo fue inspirado por el libro de Humberto Maturana con  Francisco Varela, donde hablan de la “autopoiesis, es que la producción constante de uno mismo. Entonces yo quería hacer una obra que diera a entender ese concepto, de cómo nos podríamos regenerar como sociedad, y bueno, es a través del reciclaje.

¿Cómo ha sido para ti como mujer desarrollar esta actividad que históricamente ha sido desempeñada por hombres?

Cuando niña me crié con puros hombres, entonces era la única jugando a la pelota o andando en bici. Después cuando hice radio, era la única mujer haciendo radio. Luego después cuando empecé a pintar en la calle, para mi conocimiento era la única. Lo que más me sorprende, es cuando alguien dice “mira una chica pintando” o niñas que me quedan mirando y yo les cierro el ojo y sonríen, y yo creo que de alguna manera se ven reflejadas en mí, porque todavía no tienen ese velo de tú no puedes hacer esto. En el camino me di cuenta que hay muchas mujeres pintando. Este año se hizo el festival Muchachitas Pintoras en Santiago, en el barrio Cumming, y yo ahí participé junto a más de 30 pintoras, y fue espectacular ver a tantas mujeres talentosas. Y este año es el tercer encuentro de Pintoras Callejeras, donde seremos más de cien mujeres. Y tú piensas, “¿100  pintoras en Chile, de a dónde?” Y sí po, están. Lo que pasa es que son nuevas generaciones que están tomando la brocha, el aerosol, el pincel, atreviéndose a salir a la calle. Soy de la generación que no pudieron acallar, pero de aquí para abajo hay cientos de mujeres que no se están limitando con nada.

“Breve Historia” Lápiz a palo sobre papel canson

-El feminismo también forma parte importante de tu obra

Sí, todo el rato. He vivido en carne propia lo que es el machismo, como sociedad, como familia, como todo. En mi caso familiar, mis viejos han crecido de una manera increíble. Ellos ahora aceptan que yo haga lo que quiera y son felices, me aman. Pero en su momento, cuando yo era niña, me decían “no, tu no puedes hacer esto porque eres mujer” o “ayuda a tu mamá porque eres mujer” y muchas cosas así que ya no pasan, pero que yo veo  en otras casas. Uno ve en las noticias los hechos de violencia contra la mujer y el trato que se le da como objeto. Hay un trabajo que tengo, que se llama “breve historia”, que surgió porque me parecía insólito que hubiera gráficas de la historia de la humanidad solo desde la visión del hombre, y no una en la que se incluya a la mujer.

-En uno de tus dibujos aparece el concepto de la sororidad

Sí, me pasó desde chica y por ignorancia , era feminista sin saberlo. Y poco a poco, a medida que fui creciendo y se fue visibilizando la lucha, fui investigando y conociendo más de este movimiento, y  ahí me encontré con el concepto de la sororidad, que es empatía entre mujeres, porque generalmente se tiene la idea de que entre las mujeres hay conflictos, que se pelan. Pero eso tiene que ver con el machismo y el patriarcado, pues te educan de esa manera. Entonces la sororidad aboca a esta enseñanza a darte cuenta que la mujer que está al lado tuyo no es tu competencia, sino que es tu compañera, tu amiga. Y representar esos dibujos, me ha hecho darme cuenta de que mis dibujos y creaciones son una especie de enseñanza a mí misma.

El indigenismo también es un tema recurrente en tus obras, ¿de dónde proviene esta conexión con lo indígena?

El tema indígena fue fluyendo pues no tengo ninguna raíz directa indígena en mi familia. Tan solo con saber la historia de los pueblos indígenas en Chile y en el mundo, nace en mí una sensibilidad única con ese tema en particular, porque es la mayor injusticia que se ha cometido en la humanidad, la violenta colonización que se ha hecho con estos pueblos. Y aún en estos tiempos se sigue arrasando con nuestros orígenes y su cultura. Creo que si yo como artista no hablo ese tema, mi obra no tendría sentido.

“Vuelo”

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