Este documental muestra una iniciativa que se ha propagado por el mundo como un ejemplo de acción social en un vertedero. Y todo comenzó por la vocación de Fabio Chávez, un ingeniero ambiental y músico que demostró como una iniciativa local puede tener un impacto global.

El documental retrata el salto que da el proyecto de la Orquesta de Instrumentos Reciclados cuando debe enfrentar una ola de conciertos agotados y, posteriormente, un desastre natural golpea a la comunidad de Cateura, sitio donde se desarrollan las instrucciones de la banda.  En ese momento, Flavio se propone encontrar una manera de mantener la orquesta intacta y proporcionar una fuente de esperanza para la comunidad de Cateura. Así es como el futuro de la orquesta da un giro inesperado.

Una historia de transformación social:

Chávez conoció la realidad de las personas que viven en la comunidad del Bañado Sur, ubicada alrededor del vertedero Cateura en Asunción, Paraguay, hace unos 10 años, cuando llegó a trabajar en el Centro de Acopio de Residuos Sólidos que está contiguo al vertedero de Cateura, como encargado de educación ambiental.

Lo que vio en el lugar le estremeció: un 40% de los niños y jóvenes no terminaban la escuela porque sus padres los necesitaban para trabajar en la recolección de basura, y así sustentar sus hogares. Esta circunstancia le pareció injusta y buscó la forma de incentivar los sueños dentro de cada habitante de Cateura.

El proceso:

Por su parte, Luis Szarán, Director de Orquesta, se encontraba investigando cómo llevar la música hasta sectores vulnerables, recorriendo distintas comunidades rurales de Paraguay. Así fue como creó el proyecto Sonidos de La Tierra, un programa que ha logrado involucrar a 14.000 niños, niñas y jóvenes de escasos recursos de 172 comunidades del país en la creación musical.

Gracias a su vocación, Chávez se hizo parte de esa iniciativa y no tardó en plantearle al maestro Szarán su inquietud con la situación del vertedero. Así llevaron unos cuantos instrumentos a la comunidad, esperando incentivar que los niños dejaran de jugar en la basura y se alejaran de las drogas.

La iniciativa fue tomando vuelo, y muchos más niños no tardaron en pedir lecciones de música. Cuando los instrumentos no fueron suficientes, Chávez buscó la ayuda de un adulto de la comunidad: Nicolás “Cola”, uno de los recolectores de basura que tenía experiencia en la fabricación de artículos con materiales reciclados. Así “Cola” se convirtió en el luthier de la comunidad y más niños pudieron tener sus propios instrumentos de cuerda y viento, hechos con latas de aceite, tenedores, tapones de botellas, entre otros materiales. “Eventualmente los instrumentos reciclados fueron perfeccionados, y en muchos casos, ahora suenan mejor que los instrumentos de madera hechos en China”, señala Chávez.

En realidad los instrumentos reciclados tuvieron un propósito más práctico: los niños podrían llevarlos con seguridad, pues “para muchos era imposible cargar un violín para llevarlo a casa, porque no tenían dónde guardarlos y sus padres tenían miedo a que se los robaran o que los vendieran para comprar drogas”, cuenta el maestro. 

Con esa realidad, que puede ser dura  a veces, se creó una de las orquestas más innovadoras del planeta. Y, al día de hoy, la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura ha iniciado varias giras por el mundo, tocando en festivales y conciertos con la violinista Judith Mateo y teloneando para Metállica y Megadeth.

Indudablemente, esta historia nos habla de una iniciativa que comienza con el coraje de una persona que tiene la capacidad y la visión de entender el impacto que pueden tener las artes, particularmente la música,  para cambiar una pequeña parte de nuestro entorno, generando pequeños, pero a la vez grandes beneficios para las personas y el planeta.

Para más información visiten la página web del proyecto.