La basura en nuestra sociedad es una problemática postmoderna la cual es difícil de solucionar, sobre todo pensando que cada día se consume más. En Sudamérica, Chile lidera la generación de basura per cápita (465 kilos anuales, según estudio de Greenpeace del 2016). Por lo mismo, este y otros organismos plantean la necesidad imperiosa de generar políticas de reciclaje reales y concretas.

Pero, ¿qué sucede con los desechos electrónicos? Interesante interrogante, en vista que vivimos en una cultura occidental de lo desechable, donde cambiamos celulares, plasmas, computadores cada vez de manera más frecuente. En respuesta a esta problemática y desafío global, nace el proyecto de los artistas lituanos Agnė Gintalaitė y Rimas Valeikis, quienes organizaron teléfonos antiguos, notebooks y juguetes electrónicos por color y formas, para ayudar a crear conciencia sobre la necesidad de reciclar.

De esta forma, en vez de botarlos, estos desechos electrónicos se utilizaron para crear Mandalas Florales en una serie de piezas, hecho que hicieron coincidir con el pasado Día Mundial del Medio Ambiente.

El proyecto fue encargado por la Asociación de Distribuidores Electrónicos (EPA) en Vilnius, Lituania para resaltar la necesidad de reciclar estos  bienes electrónicos. De esta manera, el proyecto consta de diez mandalas cuyos diseños caleidoscópicos se crean a partir de pilas reutilizadas, cables eléctricos, bombillas, microchips, notebooks, televisores, aspiradoras, juguetes electrónicos, reproductores de música y teléfonos, entre otros.

“Las plantas centradas, las flores, las ondulaciones creadas por las gotas de lluvia, es una especie de mandala, algo natural en la naturaleza”, explicó para el sitio Creators Vice Agné Gintalaitė. Y agregó que “la gente está rodeada por la tecnología moderna, por lo que estos dispositivos electrónicos descartados en forma de pétalos de la mandala deben crear una conexión”. El artista contó además que “queríamos que fuera estéticamente agradable, para que mirarlos fuera una especie de terapia; al examinar los detalles se debe sentir el deseo de buscar y encontrar detalles interesantes y preguntas con respuestas”.

Es importante destacar que esta basura electrónica fue suministrada por una empresa local de reciclaje, con el fin de hacer que la gente sea más considerada al desechar sus artículos electrónicos antiguos. Podría servir de inspiración a las personas, para que transformen basura electrónica en arte. Porque, claramente, cualquier cosa es mejor que tirarlas a un vertedero.

“Una pila de basura es intrusiva, pero el toque humano, como clasificar la basura, ordenarla según colores y formas, crea un nuevo objeto estético”, señala Gintalaitė en Creators Vice. “Así como la fealdad se convierte en belleza, al clasificar y reciclar residuos electrónicos creamos algo cualitativamente nuevo. La nueva realidad de los objetos innecesarios de basura electrónica se crea y este objeto estético simboliza una nueva categoría moral. Se vuelve un recordatorio de que debemos actuar responsablemente. Y clasificar adecuadamente los residuos”.