La artista visual Valerie Campos, nacida en México (1983), país donde actualmente reside, creció en Los Ángeles, Estados Unidos, lugar donde surgió la inspiración visual para su obra de estilo lowbrow.

Las calles de Los Ángeles, en California, son la inspiración visual de esta artista y el lugar del origen del arte callejero Lowbrow. Este movimiento artístico, también conocido como surrealismo pop, comienza en la década de los 70’ como una subcultura caracterizada por su estética irreverente, basada en el comic y la música punk; influencias presentes en la obra de Valerie.

Sus collages incorporan paisajes naturales y surreales, los cuales fusiona con elementos de la realidad y el espíritu como una forma de integración y reflejo de ambos estados, según comenta la artista en una entrevista con Creators en julio de este año. Esta introspección y mezcla con la realidad se ven plasmados en dibujos coloridos y expresivos, que contienen figuras humanas que trascienden en paisajes de ensueño; fauna y flora interactuando en un universo de utopía.

Para Valerie, el arte se convierte en un medio donde reflexiona sobre el mundo y su propia experiencia en él, experiencia que el mismo espectador puede sentir como suya, pues actualmente la interacción con la naturaleza se ha ido esfumando, pareciendo ser de ensueño; mientras en sus cuadros persiste una naturaleza fantástica, presentada en todo su esplendor. En ella, los animales, flores, plantas y seres humanos están compuestos en la misma escala y plano visual.

My heart (2016)

En sus obras domina un trazo de dibujo realista que se fusiona con imágenes oníricas donde se pierde la noción de la realidad, lo que compone una obra final en que, como señala la artista, se replantea la percepción visual, creando una realidad donde todo se mezcla en un mismo universo, un nuevo paradigma en que se logran unir elementos de dimensiones opuestas, pero que se encuentran en una misma imagen.

El uso del collage resulta asertivo en sus composiciones, pues aporta al lenguaje visual y al mensaje que la artista quiere transmitir; estimula y cautiva al espectador, ya que cada imagen puede leerse por sí misma, pero a la vez se articula con otras en un mismo discurso, obteniendo un juego perceptivo para quien observa. Además, en sus obras abundan los seres ambiguos, que oscilan entre lo ingenuo y lo perverso, reflejo de su inspiración en el surrealismo pop.

Disolution I (2016)

Nuestra cultura se ve reflejada en sus collages y pinturas, un subconsciente que narra historias de espacios naturales que se expanden más allá de lo real, experimentando un vínculo orgánico entre humano y naturaleza, lugares y personajes que conviven en los sueños. Aquí la razón no tiene cabida, todo muta, la ferocidad e inocencia pueden estar en la misma narrativa del campo visual, así el espectador puede ser quien la determina.

The persuit of hapinness (2015)