Para los que no saben, los humedales son ecosistemas acuáticos que sostienen la biodiversidad y que nos proveen importantes elementos para la vida. En nuestro país los podemos encontrar a lo largo de toda la costa, en forma de estuarios y lagunas costeras, mientras que en la Cordillera de los Andes se desarrollan como salares, lagunas salobres, bofedales, vegas, ríos y lagos.

Los humedales abundan en Chile, pero también existen en muchas otras partes del mundo, en países como Perú, Colombia y México, entre otros, cumpliendo el mismo importante rol de equilibrio.

Sin embargo, estos esenciales espacios naturales están siendo amenazados. En efecto, estudios científicos demuestran que desde 1900 ha desaparecido el 64 % de los humedales del planeta, y en comparación con 1700, se calcula que se ha perdido el 87 % de los humedales a nivel mundial (MMA Chile).

Es por esto que la preocupación respecto a la conservación de estos ecosistemas ha sido un tema fundamental alrededor del mundo, y expresiones sociales, políticas y artísticas así lo demuestran.

Los humedales son lugares de gran biodiversidad, fotografía de José Gerstle.

Conservación de humedales en el mundo

Dentro de los esfuerzos políticos por proteger los humedales del planeta, está la firma del SMOT, o Sistema mundial de Observación Terrestre, y la Convención de Ramsar, el año 2006. “La conservación de los ecosistemas de los humedales es esencial no sólo para el suministro sostenible de agua dulce, sino también para conservar la biodiversidad y garantizar otros servicios necesarios para la salud y el bienestar de las personas en todo el mundo”, declaró en la época el Subdirector General de la FAO, Alexander Müller, sobre esta convención, que hoy cuenta con 152 partes contratantes (FAO.org).

Desde ese entonces, y durante los años que se vinieron, el SMOT ha desempeñado una importante función en la supervisión y evaluación de los humedales, con el fin de afrontar la pérdida y el deterioro de estos ecosistemas.

“Las principales cuestiones de las cuales se ocupa el SMOT, como el uso de las tierras y el cambio de la cubierta vegetal, la gestión de los recursos hídricos, la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, la contaminación y la toxicidad, ofrecen una sólida base para enriquecer nuestros conocimientos sobre la dinámica de los humedales, elemento decisivo en la evaluación del suministro de agua dulce, la demanda y la crisis en los sistemas sostenibles de alimentos y agricultura”, informó la experta de la FAO Lucilla Spini.

Documental Chacahuita

En este contexto, y como una propuesta mixta entre arte y conservación, se enmarca el documental Chacahuita, obra audiovisual dirigida por la cineasta mexicana Juana Reyes Díaz y estrenada en 2016. Esta película es la historia de un pueblo en la región de la costa de Oaxaca, que hace veintidós años se organizó para pelear, defender y proteger sus humedales de una empresa extranjera, la cual pretendía establecer un criadero de camarones.

Sus protagonistas, Sadot, Margarito, Eusebio y Manuel, cuentan su historia de lucha, además de agregar datos de la situación actual de esos humedales en Chacahuita. Cabe destacar que la zona de Oaxaca alberga una rica diversidad cultural, donde conviven más de 16 grupos étnicos, dato no menor a la hora de analizar su sentimiento de arraigo y cercanía a la tierra.

De hecho, la resistencia de sus habitantes contra la empresa y sus fuerzas de represión quedan en evidencia en los 26 minutos que dura el documental.

Respecto a la historia que motiva a la directora, es precisamente su propio desarrollo humano y laboral. En efecto, Juana Reyes Díaz (nacida en 1988) es maestra de Educación Especial, bajo la perspectiva del respeto y la tolerancia hacia la diversidad. Forma parte del colectivo Distopía, que tiene como objetivo realizar encuentros culturales en las comunidades de la costa de Oaxaca. Además, es coordinadora del cineclub comunitario El Guamil y esta es su primera obra de este tipo.

En Chacahuita vemos como el cine se transforma en una herramienta de difusión de temas que podrían quedar en un total desconocimiento, o quizás, simplemente no superarían sus límites geográficos. Sin embargo, y gracias a cintas como esta podemos entender que la problemática de la conservación y protección de los humedales pasa de ser una resistencia local a una misión mundial.