Se acerca fin de año, y con ello, épocas de altísimo consumo, como navidad y año nuevo. Por lo mismo es tan simbólico el “Día sin compras”, que nace como respuesta a “Black Friday”, jornada que se celebra los últimos jueves de noviembre tanto en Estados Unidos como otros países del mundo para persuadir a las personas a consumir sin límites y sin cuestionarse si lo que compran es algo que realmente necesitan.

Hace sólo unas semanas atrás se realizó en nuestro país el Cybermonday, famosa fecha que potencia y exacerba el consumo, con súper ofertas y cientos de miles de productos a sólo un click. Encuestas incluso muestran que muchos chilenos comprarían “cosas” sin una necesidad específica, sólo por comprar, lo que demuestra la historia del consumismo de hoy: adquirir cosas que realmente no necesitamos.

Desde esa perspectiva, y como una manera de hacer un contrallamado ante esta realidad, es que nace el “Día sin Compras”, que este 2017 se llevará a cabo el 24 de noviembre, y que tiene como objetivo hacer un llamado a no consumir durante todo este día, en un mundo donde todo es desechable, donde comprar es sinónimo de “estatus social” y donde cambiar desde autos a celulares cada año se hace un mal hábito común.

ORIGEN

Desde que comenzara la Revolución Industrial, todo cambió en el mundo. En efecto, marca un antes y un después en la historia, modificando e influenciando todos los aspectos de la vida cotidiana de las personas. La producción tanto agrícola como de la naciente industria se multiplicó, a la vez que disminuía el tiempo de producción. De esta manera, a partir de 1800, la realidad sobre industria, producción y poder adquisitivo vivió un cambio absolutamente radical.

Pero no sólo afectó a las personas, sino también al medioambiente, que vio cómo las chimeneas de las industrias no paraban, cómo se requerían cada vez más combustibles para el funcionamiento de maquinarias, cómo se creaban nuevos pesticidas para grandes plantaciones, y cómo se masificaba la crianza de animales como vacas para la alimentación de masas (que producen más gases con efectos de invernadero que el transporte, según datos de la ONU).

Pero en las casas de la sociedad norteamericana y occidental todo esto era sinónimo de crecimiento, de evolución. Poder comprar todo lo necesario, y lo no necesario también, daba una sensación de felicidad casi espontánea, que se relacionaba con el estatus y la “calidad de vida”.

Muchas décadas después, y tras años en que el capitalismo instauró el alto consumo en la mayoría de los países occidentales,  el artista canadiense Ted Dave crea –en 1992- el “Día sin Compras”, fecha que fue promovida por la revista Adbusters, reconocida por el uso de la contrapublicidad. Es en efecto un anti-Black Friday, que pretende ser un momento de reflexión y huelga de consumidores ad portas de la campaña más consumista del año: la Navidad.

Después de lanzada la idea, muchas asociaciones ciudadanas y ONG’s repartidas por el mundo se sumaron a la iniciativa, y según la propia revista, “el objetivo es concienciar de que ningún objeto te puede hacer feliz. Intenta no comprar nada para Navidad y vivirás las vacaciones navideñas más divertidas. No compres nada y vívelo todo”.

De esta manera, esta fecha pretende que la sociedad tome conciencia frente a un mundo donde comprar es un acto casi descontrolado.

PUBLICIDAD EXACERBADA

Es obvio que las grandes empresas, el retail, los supermercados o las tiendas específicas no “obligan” a las personas a comprar, pero mediante intensas campañas publicitarias se populariza la idea de que un objeto entrega personalidad, estilo y exclusividad. Da lo mismo si es necesario o no, pues lo que importa es el hecho de poder adquirir, ya que –se supone- aporta estatus.

Y por supuesto que estas campañas de publicidad y marketing vienen acompañadas de todas las facilidades para comprar. Es ahí donde aparecen las apetecidas tarjetas de crédito y las cuotas. En efecto, hay personas que pueden pagar hasta en 36 cuotas (¡3 años!) un producto que –para cuando terminan de pagar- ya ni siquiera usan.

Por lo mismo es tan importante el DIA SIN COMPRAS: porque insta a personas de todo el mundo a manifestarse y entregar su opinión frente a un modelo que a veces seguimos sin darnos cuenta, un sistema que te mantiene sesgado para no tomar real conciencia.

Finalmente, la apuesta es a ser consumidores responsables no sólo un día, si no que todo lo que resta del año, y que la felicidad no se base en la adquisición de cosas materiales, sino que de elementos intangibles como la amistad, el amor, el respeto por los pares y por la naturaleza.