La península de los Balcanes posee alrededor de 20.000 kilómetros de ríos prístinos que fluyen libres entre Eslovenia y Albania, hoy los últimos ríos salvajes de Europa. A pesar de la riqueza cultural y natural de la zona, estos ríos están en peligro, amenazados por los intereses de inversionistas extranjeros y bancos que planean construir 3.000 nuevas centrales hidroeléctricas y desvíos en toda la región, provocando un daño irreparable en los ecosistemas y en sus comunidades aledañas, quienes se encuentran en una cruzada a nivel global para mantener su cultura y estilos de vida ancestrales. Esto es lo que presenta la cinta “Blue Heart”.

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El documental, realizado por Patagonia, es el puntapié inicial para una campaña a nivel mundial que busca apoyar y proteger los últimos ríos salvajes de Europa. “Tenemos la oportunidad de poner el foco sobre esta hermosa región, que se mantiene casi intacta y que los ríos son conocidos como el Pulmón de Europa. Con este documental lo que buscamos es apoyar a las poblaciones locales y ONGs que luchan para detener la construcción de estas destructivas represas.”, explica Nicolás Sutil, gerente de Patagonia en Chile, compañía que financió el documental.

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Por otra parte, la historia en Chile no es muy distinta. Desde la construcción de las grandes centrales hidroeléctricas en el río Biobío, Ralco y Pangue, ha habido una especie de frenesí por represar río tras río.

A pesar de que Chile depende de sus ríos libres para mantener la compleja red de interacciones que sustentan la vida y el agua de los territorios, el modelo económico tradicional insiste en ver los ríos como meros cuerpos de agua que se pierden en el mar, cuando la verdad está lejos de eso.

A estas alturas, es altamente reconocido el esencial rol ecosistémico y cultural de los ríos, pues está comprobado, tanto por las ciencias sociales como naturales, el daño que cualquier tipo de central hidroeléctrica genera de manera irremediable a los flujos tróficos de los ríos. A esto se suma la pérdida de conectividad hidrológica, es decir, el flujo de sedimentos, nutrientes y organismos entre la cordillera y el mar que mantienen la alta biodiversidad de nuestro país. Además, su construcción desintegra el tejido social de los grupos humanos que habitan alrededor del cuerpo fluvial, produciendo un proceso conocido como “atomización social”, es decir, la pérdida de confianza entre los miembros de una comunidad.

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Blue Heart presenta tres casos en Europa del Este que reflejan fielmente los conflictos socioambientales en Latinoamérica en general y Chile en particular. Para más información sobre lo que sucede en Chile, recomendamos seguir a la Red por los Ríos libres.