Sensibilizado ante la creciente desaparición de la fauna endémica de su país, el director mexicano Miguel Anaya Borja decidió aventurarse en el proyecto audiovisual “El último jaguar” (2015), un bello cortometraje animado que relata las historias de un amenazado jaguar adulto y un solitario cachorro, cuyas vidas y roles se entrecruzan a raíz de los intentos de captura por parte de cazadores furtivos.

©El último jaguar

Aunque la cinta de siete minutos de duración se centra en la figura del jaguar, la inspiración para este cortometraje nació a partir de las aves. Tal como asegura a Endémico el mismo Miguel Anaya, quien ha sido testigo de cómo se han ido mermando las poblaciones de diferentes aves acuáticas, como los patos y galleretas, en una laguna del estado de Hidalgo. Todo esto, a raíz de su caza descontrolada.

“Mis antepasados son de la región y desde niño me ha tocado ver con tristeza como ha ido desapareciendo poco a poco la fauna nativa. Armadillos, zorrillos, liebres, venados y una gran variedad de anátidas han ido desapareciendo rápidamente. He mandando mensajes con fotografías de la caza desmedida a instancias gubernamentales, pero hacen caso omiso. Ante la impotencia de frenar el problema, decidí hacer el cortometraje, pero utilizando al jaguar como un representante de las especies en peligro de extinción en México”, explica Anaya.

©El último jaguar

De acuerdo al realizador audiovisual, fue durante la producción de la cinta cuando comenzó a enterarse en más detalle del vulnerable estado de conservación del jaguar, de la mano de un primo que se dedica a la preservación de esta especie. “Él me contaba de los problemas que enfrenta el jaguar para subsistir, como la pérdida y fragmentación de su hábitat principalmente por actividades antrópicas, como carreteras mal planeadas y sin pasos para la fauna silvestre, crecimiento urbano desmedido como consecuencia del cambio de uso del suelo y la explosión demográfica, ganadería, agricultura, y principalmente cacería del jaguar y sus presas naturales que desgraciadamente a veces se da también solo por diversión o deporte”.

“El hombre compite con el jaguar por las mismas presas (venados, pecaríes, armadillos y tepezcuintles principalmente) así que ante esta situación, se encuentra obligado a buscar presas en los ranchos y otros asentamientos que se encuentran dentro de su área de distribución, originando el conflicto humano-jaguar. Según los estudios actuales, la mayoría de sus poblaciones se encuentran fragmentadas, y de no lograr corredores biológicos que permitan el intercambio genético, la especie desaparecerá”, asegura.

©El último jaguar

Dentro de los trabajos de este productor y director de cine de animación, licenciado en Comunicación Gráfica de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), destacan “El armadillo fronterizo” (2009) y “Tlacuache de maguey” (2014) , dos cintas que también tienen como personajes centrales a especies animales.

Actualmente, “El último jaguar” está siendo exhibido de forma itinerante en una serie de festivales de cine internacionales.