En el año 2001, cuando en Chile ni siquiera existía el Ministerio del Medio Ambiente, ni mucho menos un manejo consciente y efectivo de los desechos industriales, Pamela Castro y Felipe Ferrer, en ese entonces dos alumnos de diseño, vieron, en lo que algunos consideran basura, una oportunidad.

“Modulab surge de una emoción, en este caso, la rabia, esa que nos pasa por el cuerpo nos moviliza y nos lleva a la acción”, explica Pamela. “Gracias a un curso de la universidad, empezamos a visualizar la cantidad de descartes que se generaban en las industrias que visitábamos. También, que nadie veía en la basura un problema, nadie se cuestionaba qué pasaba, por ejemplo, con los envases después de su uso”.

Según el contador dispuesto en su página web, en los 18 años que llevan vigentes, han fabricado 200.000 productos y reciclado 450 toneladas de descarte (solo considerando el pvc), entre accesorios de vestir, bolsos y cestería, haciéndose cargo del material que descartan grandes empresas, organizaciones y productoras de cine. En su trabajo, destaca la colaboración con la productora de Quentin Tarantino (2005), Patagonia, artesanos de Chimbarongo y bomberos de Chile. Actualmente, algunas de sus piezas están expuestas en el Museo de Bolsos de Amsterdam y durante 10 años exportaron sus productos a Holanda, Inglaterra, Japón y EE.UU.

¿Dónde actúa con mayor fuerza el upcycling?

Nosotros nos hacemos cargo, a través del diseño, de los residuos industriales no peligrosos, que no tienen una solución de reciclaje industrializada. Por ejemplo, no trabajamos mucho el vidrio, porque creemos que las cristalerías hacen un trabajo increíble en el reciclaje de este material, tampoco el papel, porque Sorepa lo soluciona muy bien también. Hay muchísimos materiales que aún no tienen una solución en temas de reciclaje, generalmente los materiales compuestos, como los envases doypack por ejemplo, que tienen varios polímeros fusionados, en estos casos trabajamos con reutilización y upcycling.

Llevan casi 20 años en el tema del tema del manejo de los desechos, ¿han notado cambios en Chile al respecto?

Los cambios han sido tremendos. Antes lo que hacíamos no tenía nombre, ahora se llama upcycling, economía circular, supra reciclaje, etc. En los comienzos, nos demorábamos 2 horas en explicar a nuestro potenciales clientes lo que hacíamos y cuando terminábamos nos preguntaban por qué estábamos preocupados del medio ambiente. Vivíamos adelantados a la época.

Yo creo que uno de los mayores cambios fue la creación del Ministerio de Medio Ambiente y la posterior ley de responsabilidad extendida del productor (REP). Si bien se demoró en ser implementada, ha sido fundamental para que las empresas comiencen a movilizarse y buscar soluciones a sus descartes.

En ese sentido, el Estado ha sido fundamental. Pero, lamentablemente las empresas solo están siendo reactivas y no pro-activas, falta un compromiso real con respecto al tema aun, pero vamos avanzando. Ha sido muy importante la ciudadanía, las agrupaciones de consumidores responsables, la educación en los colegios y la colaboración, para poner el tema ambiental en la agenda nacional.

¿Qué opinan sobre el desarrollo e implementación de la Ley Rep y cómo esta afectaría a la cultura corporativa?

La ley REP ha sido un gran avance en temas ambientales. Las empresas se están haciendo cargo, ya existen departamentos específicamente de sostenibilidad, y no es el de marketing el que se hace cargo de este tema. Aún falta mucho por avanzar, pero es un excelente comienzo para lograr los cambios que necesitamos para llegar a una producción más limpia

¿Cómo se plantean la relación con las empresas de las que reciben los productos de “desecho”?

Nosotros le proponemos a las empresas que sean parte de la solución del problema que causan sus descartes. En el fondo, les ofrecemos, no solo llevarse su “problema” para que lo dejen de ver, sino que “hacerse cargo”, de esa manera creemos que logramos una mayor conciencia, logramos que visualicen sus descartes y nuestro objetivo es que los reduzcan.

Trabajamos para y con nuestros clientes, para revalorizar sus descartes, generarles valor y, además, inclusión laboral. Por eso creemos que no solo le damos una oportunidad a los residuos sino que también a las personas. Fuimos la primera empresa de upcycling en trabajar con un centro penitenciario, en el año 2006, creando nuevos puestos de trabajo y dándoles una nueva oportunidad a las personas a través del reciclaje.

¿El mal manejo de los desechos es algo que se debería abordar desde la educación en los colegios?

De todas maneras. Pero también es un tema de concientización y por sobre todo, es un problema que tiene que ver con la economía lineal que nos rige, donde se toman recursos sin pensar en las consecuencias ambientales, bajo la lógica de “tomar, hacer y desechar”.

La obsolescencia programada, los productos desechables y la industria en general, ha puesto sus intereses por sobre el medioambiente de manera indiscriminada. Nuestros abuelos, por ejemplo, era distinta, de cierta manera mejor. Vivían en un mundo donde los electrodomésticos duraban toda la vida, las cosas se arreglaban o reparaban, la ropa de los hermanos mayores se pasaba a los hermanos más pequeños, tenían bolsa de pan, etc. De esta manera, los objetos duraban más, no se generaba basura con tanta facilidad. 

 

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