Esta es la historia de un muralista e ilustrador oriundo de Colina, quien ha difundido una serie de trabajos con conciencia e imaginación social, a través de dos principales espacios públicos: la calle y las redes sociales. Te invitamos a conocer la persona que está detrás de Nachonass.

El aguante de Ignacio Abarca

La protección de la naturaleza, junto a la reivindicación de los pueblos originarios, se han tomado las calles de la ciudad. Cada vez más personas transitan por barrios y ciudades buscando una forma que les permita aportar a esta causa. Ignacio Abarca Vargas (28 años) es un artista que declara ser “creyente en Dios o un ser superior” a quien cada día pide para que haya “más conciencia con el agua, los bosques y ecosistemas en general”. Esta inquietud nace de su experiencia en la comuna de Colina, donde hasta hace poco “habían humedales y llegaban animales que hoy es imposible ver, porque se llenó de condominios”, dice.

Esa preocupación por la degradación ecológica de su hogar ha sido el pilar fundamental para que Ignacio comunique a través de Nachonass su disconformidad con las injusticias de la sociedad, denunciando, por ejemplo, que la destrucción de la naturaleza se ha convertido también en un atropello a las comunidades locales. “En Chicureo hicieron una laguna artificial que está en los pies de la precordillera, para eso excavaron las napas subterráneas, para que ellos, los de esos condominios, tengan el agua ahí acumulada, mientras la gente que vive más abajo sufre de sequía, porque se les secan los pozos, los arbolitos, mientras en Chicureo usan el agua para regar sus campos de golf… esa laguna a simple vista es hermosa, pero todo lo que hay detrás es horrible”.

Ilustración realizada para Portavoz y el Frente Sur por Nachonass.

 

Así también denuncia que le choca la realidad que está viviendo su comuna vecina, Til Til, donde el 25 de julio el Comité de Ministros aprobó la instalación de un relleno sanitario, además de los relaves, vertederos, plantas de tratamiento de aguas servidas, chancheras, cementeras y procesadoras de acero, que ya existen en el lugar. “Yo creo que lo más injusto es lo que está pasando en Til Til, que vayan hacer un basural ¿Por qué no lo ponen en otro lado? Nadie de los que vive en la comuna quiere el basural y los compadres que viven en otro lado eligen que esté ahí, cuando es la gente de Til Til la que tiene que tomar la decisión (…) Til Til no es lejana de mi comuna, pero tengo la seguridad de que eso no lo van hacer en Colina porque está rodeado de condominios, nunca van a tirar un basural en un lugar así. Lo van hacer donde hay gente más pobre, voces a las que no se quiere escuchar”.

Nachonass, además, ha apoyado otras causas con su arte, tales como la liberación de la machi Francisca Linconao, el movimiento “Estoy priva’o” de Chiloé y el movimiento estudiantil del 2016 junto al Frente Gráfico.

Imagen que Ignacio creó para apoyar el movimiento ciudadano en Chiloé. Por: Nachonass.

La búsqueda de Nachonass

Los inicios de Abarca en el arte tienen raíz en la herencia de su padre y su abuelo, quienes han ejercido el oficio de canteros en la localidad de las Canteras de Colina,  zona que fue declarada Monumento Nacional en la categoría de Zona Típica en julio recién pasado. Es allí donde nacieron los adoquines, piletas, pilares y esculturas que encontramos en las zonas tradicionales de Santiago, como el Barrio Lastarria.

“Lo que más hice fueron pilares para casas de lujo, también trabajamos unas réplicas de moái, unas esculturas con Máximo Corbalán (escultor), y unos grabados en placas de mármol. Me gustaba harto la escultura en esa época, pero a medida que fue pasando el tiempo me fui desencantando y aprendiendo otras cosas”, señala. Aun así, de ese oficio aprendió lo más elemental de la geometría, conocimiento que aplica en las ilustraciones que realiza actualmente.

Y, como buen joven de barrio periférico santiaguino, Ignacio sintió el llamado de la cultura callejera a los 15 años, gracias a unos grafitis que estaban cerca de su casa. Luego conoció el muralismo en un taller, pero no lo exploró de inmediato pues, aprovechando su talento para pintar y dibujar, trabajó en la aerografía de camiones, tuneando cuanto vehículo pasó frente sus manos.

Pero él sabía que su búsqueda iba más allá y, un buen día, Alejandro Bravo lo invitó a pintar en el Museo a Cielo Abierto de San Miguel. Fue allí donde tuvo la sensación de estar acercándose a un sueño: “De ahí empecé a pintar personajes, a averiguar más, a dedicarme y aceptar propuestas que me ofrecían como venir a pintar acá en las universidades. Sin duda, ese fue mi impulso radical”, dice.

“El rapto”, mural pintado en camino El Alba (Puente Alto). Por: Nachonass.

Sin duda, Nachonass es un artista popular, pero también tuvo su paso por la academia. “Después de trabajar en lo de aerografía, decidí meterme a estudiar, pero nunca con el objetivo de ser artista, más bien, de rodearme de gente que le gustara lo mismo que a mí”, cuenta. Así conoció un par de amigos con quienes salía a pintar algunos viernes.

Además, durante ese tiempo visitó varios museos “lo que me enseñó a diferenciar lo que yo quiero hacer, porque ahí entendí que el arte es para comunicar, mientras el arte del museo está encerrado y puede ser muy bonito, pero es para decorar. Igual bacán que exista, pero que se quede donde está (…) Para mí, el buen arte está en la calle, en los grafiteros que organizan ferias, que hacen grabados, porque está a mucho mejor nivel que el arte de élite. La mayoría somos autodidactas, de mucho sentimiento y mucha pasión. Creo que el arte popular nunca fue tan tomado en serio como ahora que hay más vías de comunicación”, afirma.

Una voz, una misión

Después de estudiar durante un año y medio Técnico en Arte y Gestión Cultural en el Instituto Profesional AIEP, decidió abandonar la carrera y solo dedicarse a pintar. Desde que Ignacio conoció el muralismo, supo que esa era su pasión, pero cuando comenzó a ilustrar, descubrió una nueva vía para expresarse. “Entre el 2011 y 2015 pintaba, pintaba harto, por la mía, en talleres que hacíamos y fue como por accidente que me metí a la ilustración porque tenía ganas de hacer un mural grande y dije ‘voy a prepararlo bien’. Entonces, me propuse hacer un boceto, colorearlo y después enmarcarlo. Así nació la ilustración, porque dije ‘¡Oh, quedó bonita! La voy a compartir (en redes sociales)’ y desde ese momento la gente me empezó a escribir porque quería ilustraciones”.

Así es como actualmente dedica parte de su oficio a ilustrar folletos de eventos como Alucine, un festival de cine indígena latinoamericano que se realizó en Toronto; carátulas de disco, promoción de marcas alternativas, entre otros trabajos que le han permitido sustentar una carrera basada en su talento y pasión.

Gráfica “Estamos armados”. Por: Nachonass.

Abarca señala que todo lo hizo siempre con mucha dedicación, sin pensar en el futuro. “Todo gracias a que mis viejos nunca me paquearon. En realidad, ni siquiera lo quería, yo lo hacía no más. No tenía expectativas. Quería pintar y solo creía que había que hacerlo bien, con amor y disciplina. Igual me costó desapegarme del muralismo y ahora pinto no más. Hace poco pinté en un proyecto que hicieron con la Municipalidad de Independencia y me acordé de lo bonito que es el arte callejero, porque uno está todo el rato absorbiendo lo que está pasando a su alrededor”.

Ignacio cuenta que un día en que pintó un mural en la calle Pablo Urzúa de Independencia, volvió a sentir la magia del arte callejero, de expresarse en medio de la vía pública. Alguien había manchado con barro el mural que estaba pintando y tuvo que pensar en cómo disimularlo. Miró a su alrededor y observó que por allí transitaban inmigrantes y entre ellos, varios haitianos. “Entonces le dije a mi compa, el Benja, ‘oye, porqué no ponemos unas palabras en créole (idioma de Haití) para que ellos se sientan identificados, ya que en Chile no hay mensajes para ellos”, cuenta.

Ignacio conoce lo que le gusta, su potente historia y lo fuerte que puede ser el futuro como artista si se lo propone. Desde su perspectiva, cuando se “trabaja en el arte, si vives de eso, tú tienes la responsabilidad de comunicar algo y no quedarte en la banalidad de la estética”.

Por lo mismo, aclara que está todo el tiempo tratando de encontrar su misión. “Me gustaría hacer un cambio. Todo el tiempo estoy buscando la forma de llegar más directamente con el arte visual. Igual me costó mucho soltar el muralismo para dedicarme a la ilustración porque para mí era un sueño ser muralista, pero como ya me desapegué de esa idea, creo que me puedo abrir a nuevas situaciones”.

Al finalizar esta conversación, Nachonass cuenta que uno de sus más íntimos deseos es independizarse del smog santiaguino, para buscar su propio recoveco en alguna región y cultivar la tierra según las fases de la luna, práctica conocida como agricultura biodinámica. Y quizás, se plantea, la mejor forma de realmente aportar a la misión de proteger la naturaleza sea, nada más y nada menos, que regresar a los ciclos básicos de la tierra.

Ignacio Abarca suele apoyar causas y eventos socioculturales. Esta ilustración para Golpe Tierra es una de ellas. Por: Nachonass.